Jorge Campa

Jefe de Proyectos y relaciones educativas, Universidad Cristóbal Colón 

Una “universidad a tiempo completo” es una buena noticia y al mismo tiempo un gran reto. A nuestras aulas llegan jóvenes que tienen altas aspiraciones para su futuro profesional y tienen su autonomía y criterios propios.

En la universidad se acompaña a los estudiantes para que descubran y desarrollen el talento que tienen para ponerse en actitud de servicio al desarrollo social de manera innovadora, emprendedora y pertinente.

Esto supone que durante el tiempo en el que los estudiantes están en su ciclo formativo, puedan vivir experiencias educativas donde adquieran los aprendizajes necesarios para impactar positivamente en el medio en el que se encuentren. Para ello, habría que contar con programas adecuados que integren los aprendizajes con la vida cotidiana tomando como base el cuidado del desarrollo personal desde lo físico hasta lo espiritual y acompañado de personas adultas con más experiencia.

La universidad a tiempo completo es un espacio de interacción donde los estudiantes son acogidos con programas formativos, enriquecidos por propuestas no formales y articulados personalmente a través del acompañamiento de tutores para desarrollar el mejor talento de cada uno.

Si bien es cierto que los intereses de la mayoría de los estudiantes y profesores se encuentra en acreditar con calidad las materias que desarrollan y consolidar el perfil profesional, en el propio currículo se proponen una serie de experiencias que vinculan el aprendizaje con diversos problemas de la realidad, propiciando en ellos una conciencia ética y social. Junto a ello, se han insertado en el currículo formal algunas materias que promueven un humanismo cristiano basado en el encuentro consigo mismo, con el otro y con el Otro.

Desde estas materias se vertebra la oferta no curricular en distintas áreas del desarrollo humano tanto en el campo de la cultura, las artes, lo medio ambiental y social, así como el voluntariado y el liderazgo ciudadano y/o cristiano.

Comprendemos que esta oferta es contracultural, pues en las distintas redes sociales análogas y virtuales se difunde más el consumo de lo inmediato, de lo fácil, de lo perecedero, así como la desproporción de afectos por el cuidado de lo que no nos compromete.

La propuesta educativa de la Universidad Cristóbal Colón está en constante reinvención, para ir consolidando desde las necesidades de los estudiantes nuevas estrategias de acompañamiento y referencia posibilitando así, tanto ser una institución que favorezca una identidad integrada y orientada a retribuir en la sociedad el gran amor que Dios nos ha dado en las Escuelas Pías.