Escuela y familia: ¡Somos un gran equipo!
Cuando la escuela y la familia se dan la mano, el aula se transforma.
Lilibeth González- Colegio Cristo Rey (Carora) Venezuela
La educación de los jóvenes no es una carrera que se corra en solitario, sino una carrera de relevo, donde la comunicación y el apoyo mutuo es esencial para alcanzar el éxito. Cuando ambos entornos trabajan alineados, se produce una corresponsabilidad que potencia el desarrollo integral del estudiante, combinando la formación en valores humanos, cristianos y la seguridad emocional del hogar con el conocimiento académico y la socialización estructurada de la escuela.
En el colegio Cristo Rey- Carora, el apoyo, la confianza, la colaboración, la comunicación y la identidad de las familias son muy importantes para continuar brindando una educación de calidad; las mismas funcionan como el primer entorno de aprendizaje donde se forman las bases espirituales, emocionales y sociales necesarias para la vida escolar. Esta relación simbiótica donde ambos se benefician hace que los estudiantes no solo mejoren sus notas, sino también, su bienestar y motivación. Con la ayuda de los docentes, la Coordinación Pedagógica y el Departamento de Bienestar Estudiantil, en 3er año B, se observó la necesidad de construir puentes entre la casa y la escuela para generar espacios seguros a los jóvenes.
En este sentido, surgió un proyecto enfocado en incluir la participación de la familia en el aula, a través de la propuesta “Escuela y familia: juntos somos un gran equipo”. La intención no era agobiar a las familias en asistencias continuas a la institución, sino, en usar el tiempo ya establecido para dicha participación, de modo que el estudiante sienta que sus dos mundos están conectados, esto reduce la ansiedad y mejora la autoestima, entiende que hay una red de apoyo sólida que lo respalda ante cualquier dificultad, ya sea espiritual, académica o social.
Enseguida, comprendimos que no sólo era suficiente abordar al escolar, sino, involucrar a su familia para generar cambios positivos, porque al entrar a un aula de clases, el docente conoce qué parte del comportamiento y rendimiento escolar dependerá de la influencia del rol familiar, siendo algunas más complejas que otras; pero, donde todas deben abordarse con empatía, profesionalismo y comunicación asertiva, priorizando el bienestar del estudiante. A continuación, se establecen como pilares fundamentales del trabajo: mantener una comunicación bilateral, involucrar a los padres directamente en la rutina escolar y ofrecer apoyo individual. Como vemos, son acciones “sencillas”, donde importa muchísimo la intención, los detalles y el tiempo de cómo se hace.
Antes de avanzar, es importante señalar, que hubo desafíos qué enfrentar, como la falta de tiempo de los padres y representantes por las demandas laborales y personales, ausencia de los padres por estar fuera del país, comunicación ineficaz, desconfianza mutua, familias disfuncionales y disparidad de expectativas. Además, superar la visión de la escuela como ente meramente sancionador o como “guarderías”, para verla como un espacio en construcción, no sólo receptora de quejas sobre rendimiento o disciplina, sino para reconocer la educación como una responsabilidad compartida.
Siguiendo la sintonía, la metodología del trabajo fue la siguiente:
- Comunicación bidireccional y empática.
El docente del curso (guía) estableció canales claros para mantener una comunicación continua, también utilizó la tecnología como WhatsApp, el lenguaje accesible, boletines informativos (corte de notas) y la retroalimentación positiva. Asimismo, se valió de los encuentros presenciales con los estudiantes (espacio de Orientación) y la familia para atender tanto, las dificultades, con especial énfasis en los logros alcanzados. Esto permitió, acompañar a los escolares que ameritaban mayor atención de escucha.
En conjunto, junto al Departamento de Bienestar estudiantil, se realizaron encuentros de entrevistas individuales, para tratar las valoraciones cuantitativas, y sobre todo, las relacionadas con la inclusión neurodivergente y el bienestar emocional de cada estudiante. También, se enviaron tarjetas y mensajes digitales resaltando los logros positivos del escolar y de la familia.
- Participación y voluntariado.
Involucrar a la familia directamente en la rutina escolar le da un sentido de pertenencia. Así pues, se invitó a la madre de un escolar para brindar su testimonio de vida sobre el Autismo, creando empatía y solidaridad entre los compañeros. Igualmente, la familia tuvo la oportunidad de participar en diversos eventos, tales como: las Olimpiadas Calasancias; en lo deportivo, carrera de inauguración; el día de la celebración pascual; el picnic familia, entre otras
- Dinámicas de integración en reuniones.
En la entrega de boletas es donde hay mayor asistencia, por tanto, es valioso usar ese tiempo para romper el hielo, crear unión y reflexión sobre el rol parental.
Las entregas de los boletines se hacen de manera dinámica, reflexiva, participativa y divertida, es un momento de amor y conexión. El primer encuentro, pedimos que los papás buscaran entre miles de miradas, solo una, la de sus hijos: porque cuando hay amor, no hace falta ver el rostro completo. Los ojos no mienten, el amor de un padre tampoco; en el segundo encuentro, la actividad consistió en identificar las cualidades de sus hijos, posteriormente, se le entregó una hoja con la silueta del rostro de su hijo, tenían que dibujar partiendo de la primicia “así te quiero ver siempre” y finalmente escogieron del corazón de chupetas que se colocó en el pizarrón, aquello que necesitaran (amor, paciencia, autoridad, Dios, respiro…). Son actividades modestas, que permitieron aprovechar el tiempo y hacerle ver a los padres la importancia de su rol.
- Talleres formativos (Escuela para padres)
Se han realizado sesiones de aprendizaje sobre temas claves para el desarrollo del estudiante, es decir, la escuela ofrece continuamente talleres de formación valiéndose de especialistas, que ayuden a los padres en la crianza responsable, por ejemplo: los estilos de crianza, cómo establecer límites con amor y otros.
Para un cierre efectivo en este proyecto de jornada de integración escuela-familia, la metodología se enfocó en la valoración de los logros y el compromiso a futuro. La recolección de impresiones, ha permitido entender que es necesario trabajar en conjunto para lograr el éxito. La ejecución de esta propuesta ha sido gracias al apoyo del equipo multidisciplinario, donde la motivación del docente guía ha sido vital y es crucial.
Reflexión: Escuela y familia nos damos la mano para trabajar juntos.
Recuerda: Que la educación es como un puente, en un extremo se apoya el hogar y en el otro la escuela, ambos cimentados en la roca fuerte que es Cristo, si uno de los dos cimientos falla, el puente se tambalea; al contrario cuando ambos se mantienen unidos y firmes, nuestro jóvenes pueden caminar felices hacia el futuro.







