LLENANDO ESCUELAS EN MARRUECOS

Proyectos de aprendizaje servicio

Casa Escuela Santiago 1. SALAMANCA (ESPAÑA)

Jesús Garrote. Director

Llevamos quince años rehabilitando escuelas en Marruecos con nuestros chicos y chicas de protección a la infancia y jóvenes con medidas judiciales en medio abierto que se acogen en las diferentes casa-escuela de Salamanca.

Viajamos al sur con cuatro furgonetas 28 muchachos con cuatro educadores españoles y cuatro árabes. Residimos en Marruecos presencialmente los dos meses de verano y el resto del año mantienen la actividad desde la asociación local.

El objetivo es hacer proyectos educativos y sociosanitarios en la zona de Sus-Masa-Draa, provincias de Tiznit y Sidi Ifni para disminuir la necesidad de emigrar en patera y de paso, ayudar a nuestros jóvenes tutelados a sentirse útiles y valorar lo que tienen en España. Además consideramos terapeútico sentir los valores humanos de otra cultura y religión como la musulmana.

La escuela será usada por la mañana para niños de infantil y primaria  por profesores marroquís y por la tarde todos los jóvenes y mujeres de los pueblos pueden aprovechar lo construido en el verano. Construimos una cancha de baloncesto y fútbol sala, un dispensario médico, cocina, comedor, aseos y duchas y una casa para la familia más pobre de la comunidad.

Dinamizamos la zona y damos participación a las mujeres y a las niñas de la zona. Nuestros alumnos españoles ponen en práctica lo aprendido en su formación profesional durante el curso.

Las mañanas las hacemos  para aprender las disciplinas de formación profesional que se necesitan: albañilería, soldadura, cocina, pintura, primeros auxilios, costura con las mujeres,… Por las tardes nuestra escuela de circo, de animación y deportiva se pone al servicio de todos los niños y niñas marroquíes. Además de hacer estudios plurilingües.

Hemos rehabilitado doce escuelas, construido una casa y reformado diez. Cada año se atienden más de cien niñas y niños, más de ciento cincuenta niños, mujeres y hombres en el dispensario médico, diez personas locales contratadas, más de cincuenta mujeres aprenden costura con máquinas eléctricas. Hemos dado atención directa a más de dos mil personas y hemos intervenido en más de diez pueblos.

La confianza ganada en estos años ha permitido seis intercambios en el que vienen a España los niños con programas de juventud europeos. Participan en nuestro programa en España en las viviendas hogar para ciento cincuenta, centro de formación profesional para seiscientos alumnos y casa de acogida para inmigrantes sin papeles hasta que se legalizan y se integran con la alfabetización y el trabajo.

Consideramos este programa de gran eficacia para regularizar inmigración y concienciar del beneficio recíproco para las sociedades de Marruecos y España. Pero, mejor contemos algunas experiencias con los muchachos:

Alexei se ha reinventado. Con dos meses en Marruecos nos cuenta cómo se mueve antes de dormirse por la soledad del orfanato en Rusia. Quiere quedarse un mes más para llevar al colegio a los niños que no están yendo, hacerles la comida y protegerlos de posibles riesgos con el tío con el que bajan la mirada y le tienen miedo. Se enfada y no entiende que nadie se haga cargo de su situación. En España no cuidaba su higiene y ahora se responsabiliza de sus nuevos hermanos marroquís. Impresiona su claridad, su entrega, el sentido que le ha dado a su vida.

Todos los veranos hemos experimentado temporalmente el poder curativo de la pobreza anunciado en tantas religiones y denostado. Gana el amor y el sentido de familia a la ciencia de la psiquiatría.

Aisa -la madre- es una mujer mentalmente enferma, no sabemos la parte genética o la adquirida por los abusos y la impotencia desbordada. Con síndrome de Diógenes ha vuelto a acumular, en la cueva de ratas donde vivían antes de la casa nueva todo lo que la caridad de la conciencia de la comunidad musulmana le da de las sobras. Los encontramos sin comida, sin ropa limpia, sucios y cerrando la puerta a la chica que pagamos para que vaya a limpiar dos días por semana.

Abderragín y Josín llevaban veinte días sin ir al colegio y mendigando por un pueblo cercano. Con el maestro vimos los brillantes cuadernos cuando van clase. Hadiya empezó peor pero va todos los días y ya saca ochos.

Alexei, si fuera un niño normal de su escuela estaría como buen ruso pegando tiros en Ucrania.

Volvemos a hablar con los de la tienda para que le lleven la lista de comida que hace la chica, les volvemos a comprar ropa y el bonito pelo de Hadiya queda con menos enredos. Ya lo había peinado con aceite Alexei y les había hecho unas lentejas. La madre desaparece durante el día, pero en la noche se acurruca entre ellos.

Ya de viaje de vuelta a España recibimos la foto de los niños limpios y bien vestidos acompañados por un radiante Alexei que los esperará seis horas. Es mayor de edad y no ha querido volver con compras en el zoco todavía. Ahora quiere estudiar para ser educador social “De Santiago Uno”.

Milagrosamente a la vuelta de la escuela, Aisa había hecho la comida. El peluquero acercará la comida y el profesor nos mantendrá informados. Mohamed y Laarbi harán el seguimiento y habrá estanterías para ordenar la ropa y algún libro, también una mesita para estudiar.

Este programa para limpiar de drogas en pueblos abandonados de España costaría 100.000 euros al año con turnos de educadores. Aquí 6000 y se salvan ellos y la familia.

Emigran de España para encontrarse en los despoblados pueblos del desierto de la provincia de Sidi Ifni. Desarrollo sostenible de pueblos y personas con familias pobres en recursos materiales. Las palabras huecas de los altos estamentos del “primer mundo”, se ignoran en un volcán de olores, sabores, sentimientos, abrazos y sonrisas puras. Alexei no necesita nada para él. Si este plan falla están las hermanas Keltum, Habiba y Sabá para acoger a Hadiya, pero perderíamos a Abderragín y Josín. Nuestra banderita estudiará como Keltúm y salvará al mundo entero como dice el Corán. Sin protección a la infancia.

Todo esto sucedía el ocho de marzo con manifestaciones de mujeres por las calles.

Más información en

https://casaescuelasantiagouno.es/voluntariado/llenando-escuelas/