Unidos por Jesús. Catequesis con enfoque de aprendizaje lúdico

Otilio Ramón Herrera Ruiz. Párroco Nuestra Señora de Guadalupe. Ciudad de México

La parroquia de nuestra señora de Guadalupe, al sur de la Ciudad de México, es una comunidad urbana, de talante sencillo y alegre. Los escolapios estamos presentes hace más de 40 años y nuestro énfasis en la catequesis, los grupos infantiles y juveniles ha sido una de las formas de encarnar el carisma entre los feligreses.

En los últimos años, nos enfrentamos a un problema importante: la baja asistencia y poca participación de los niños de la comunidad en la catequesis parroquial. Puede ser debido a varios factores, entre los que se encontraba el enfoque semi-escolarizado de nuestras sesiones de catequesis. También hay que contar la baja intención de los papás por invertir tiempo en la formación cristiana de sus hijos, pidiendo que los sacramentos se celebren luego de un periodo cada vez más corto de preparación.

Nos planteamos la pregunta: ¿podríamos cambiar la dinámica de nuestra catequesis parroquial para hacerla más atractiva y cercana a los niños, a la vez que nos unimos como equipo con los papás para incentivar la noción de “proceso” en la formación de sus hijos? ¿Cómo podrían los elementos del Movimiento Calasanz contribuir a ello?

A partir de agosto de 2024 hemos implementado una modalidad en las sesiones que incluye elementos del movimiento Calasanz y emplea el enfoque de aprendizaje lúdico para hacerlas más atractivas a los niños. Además, hemos buscado integrar elementos de formación litúrgica práctica en las misas dominicales con los niños de la catequesis.

La sesión incluye cinco áreas o bases, dispuestas como circuito o rally. En cada base, los niños desarrollan un juego o dinámica, escuchan alguna historia o explicación breve, dialogan sobre los contenidos del día, aplicando lo que aprenden en el juego, y llegan a conclusiones sencillas que sintetizan el tema tratado.

Las áreas son: enseñanzas de Jesús, temas selectos, formación humana, historia de salvación y oración continua. El área de enseñanzas de Jesús aborda lo que él hace o dice en los evangelios, buscando que los niños se familiaricen con la forma de vida que Jesús predica, vive e invita a asumir a quienes lo siguen. El área de temas selectos tiene los contenidos típicos del catecismo clásico en México: mandamientos, sacramentos, etcétera. El área de formación humana busca que los niños aprendan valores cristianos mediante dinámicas que les ayuden a comprender mejor su mundo interior. El área de historia de la salvación les cuenta relatos de los amigos de Dios y su enseñanza. El área de oración continua implementa este modo de oración como se impulsa en la Orden.

Los niños se organizan en cuatro pequeños sub-grupos, que toman el nombre de uno de los evangelistas. Cada sub-grupo tiene su propia mística y es coordinado por uno o dos catequistas o monitores. Durante las eucaristías dominicales, los niños dicen el grito de su casa y se sientan juntos. En ocasiones especiales, destinamos parte de la sesión para que ellos tengan un espacio de compartir, llamado Cafarnaum.

Estos cambios supusieron una serie de ajustes en el paradigma de la catequesis que habíamos tenido hasta entonces. Las catequistas, la Arquidiócesis, los padres de familia y la comunidad misma han sido factores que tomar en cuenta.

Por un lado, trabajamos con el equipo de catequistas de la parroquia; quienes al principio mostraron resistencia al cambio, temor de no ser capaces de asumir el estilo nuevo, incredulidad del aprendizaje de los niños en este modelo y dificultad para comprender la noción de las “áreas” que se proponían. Con las catequistas tuvimos un mes de preparación, en el que presentamos la metodología de trabajo en sesiones prácticas que les permitieron conocer y experimentar a la vez lo que los niños iban a vivir en las sesiones. No fue sino hasta la segunda sesión ya con los niños, que ellas vieron los beneficios de este cambio y se dieron cuenta que ellas podían realizar este trabajo con ellos. Cada martes, nos reunimos una hora y media para planear la sesión del siguiente sábado.

Por otro lado, la manera de hacer la catequesis en la Arquidiócesis está pensada en un ciclo de cinco años, escolarizada, utilizando los libros y materiales autorizados por ella.

Así que nuestro enfoque es distinto, pero ha buscado incluir los objetivos base y responder a ellos desde la realidad que nos confrontaba.

Los padres de familia han respondido bien a nuestro enfoque. Han comentado que sus niños están contentos en el proceso de catequesis, que les gusta venir y que luego les cuentan sobre lo comentado en la sesión. Son buenos indicios. Además, traen a los niños y se preocupan por tener una comunicación constante con los monitores. El mayor reto con ellos es reforzar la noción de que la celebración del sacramento no agota el proceso de formación, ni finaliza la relación con la comunidad.

Los niños, por su parte, han ido construyendo su conocimiento en estas sesiones. En las misas dominicales se refuerzan los contenidos y se estimula la mística de las casas.

Cada una tiene un pequeño estandarte que uno de los niños lleva en la procesión de entrada. A ellos les gusta participar y más de uno llega temprano para tomar el estandarte. Se espera que los mismos chicos construyan pertenencia a su casa y al grupo, que así perseveren y vean este proceso más allá de la celebración sacramental a la que se están preparando, es probable que ellos traigan a sus padres si están motivados a seguir adelante.

Los elementos que aporta el Movimiento Calasanz a la formación catequética en las parroquias enriquecen el proceso de nuestros niños. El objetivo principal es ir construyendo una pequeña comunidad que luego pueda crecer en la pertenencia y el servicio de la comunidad parroquial. Es una apuesta al futuro, y ojalá rinda frutos que le den mayor identidad escolapia a la parroquia.