Por:  Omar Serrano Fonseca. Coordinador de pastoral Colegio Calasanz Bogotá.

Dentro de nuestra tarea educativa es muy necesario hacer equipo con las familias, buscando siempre el bienestar de los niños, niñas y jóvenes.

Por ello, dentro de las acciones a impulsar en las diferentes presencias escolapias se encuentra la formación, acompañamiento y trabajo articulado con las familias, como línea de las Escuelas Pías y como respuesta al llamado del Santo Padre en el Pacto educativo global “Reconocer a la familia como el primer y principal agente educador”.

Con el deseo de impulsar la participación de las familias, surgió desde el comité de integración de la familia[1]del nuestro colegio, la propuesta de impulsar espacios de formación y acompañamiento para las familias en la espiritualidad y carisma propios, aportando a la formación en identidad como Comunidad Cristiana Escolapia.

A partir de la reflexión y discusión del comité, surgió la idea de ofrecer un espacio para las familias, similar a lo que vivían los estudiantes de bachillerato, buscando que estuvieran alineados y acompañaran lo vivido en estos espacios pastorales. La iniciativa se organizó desde el departamento de pastoral con el acompañamiento de la comunidad religiosa local y el aporte de un padre de familia un retiro enfocado a las familias de la escuela.

Se plantearon dos objetivos del retiro: ofrecer a las familias un espacio de oración y reflexión en torno al propio conocimiento y propiciar un espacio de formación en la espiritualidad escolapia.

El primer paso consistió en convocar. Se envió una circular a toda la comunidad motivándoles a participar en este novedoso espacio y lo importante que era para seguir aprendiendo la tarea de ser padres y madres. Asimismo, se presentó en una reunión de padres de familia y en la entrada del colegio, se ubicó un stand para motivar y dar a conocer el espacio. Se logró convocar para el primer ejercicio 25 familias y para el segundo 18 familias.

Seguidamente, se decidió el lugar, se planteó la temática buscando que fuera algo novedoso y que aporte a la unión en la familia. Se preparó la temática y se presentó a la comunidad religiosa.

A las familias que se inscribieron, se les envió correos motivándoles y recordándoles lo valioso del espacio lo que les comprometió a disponerse a participar.

Es una propuesta pastoral profundamente humana, espiritual, relacional y calasancia, orientada a renovar la conciencia de la vocación parental como una misión amorosa, dialogante y formadora, fortalecida desde el diálogo y la oración al estilo de Calasanz.

La experiencia giró en torno a la temática central de “Familia, constructora de la comunicación, el amor y la fe”. A partir de este núcleo, se abordaron aspectos clave como:

  • El valor de la comunicación auténtica en la vida familiar.
  • La dimensión espiritual de ser padres.
  • La vivencia de la fe en el hogar.
  • La comprensión y expresión de los lenguajes del amor.
  • La misión formativa de los padres en el acompañamiento afectivo y espiritual de sus hijos.

La metodología desarrollada buscó responder a los principios de la pedagogía calasancia: centrada en la persona, experiencial, espiritual, activa y aportando al propio conocimiento. Integró:

  • Charlas con enfoque vivencial y argumentativo. Estuvieron a cargo de dos familias y el coordinador de pastoral de la institución.
  • Trabajo personal: herramienta calasancia clave que permite la reflexión escrita, profunda y el nombrar las realidades interiores.
  • Conversatorio: Se generó un espacio de conversatorio con algunas estudiantes de grado once, quienes expresaron la importancia de conocer los lenguajes del amor para vivirlos en familia y aportar a la comunicación en el hogar.
  • Momentos oracionales, al iniciar la jornada, poniendo en manos del Espíritu Santo el trabajo a realizar, la lectura bíblica reflexiva, y la Eucaristía de envío.

La experiencia requirió de diversos elementos que permitieron ambientar y dinamizar el ejercicio

  • Equipos tecnológicos.
  • Cuadernos y esferos para el trabajo personal de los participantes.
  • Papel kraft y marcadores para la actividad de compromisos.
  • Refrigerios y almuerzo (incluidos en la logística del lugar de retiro).
  • Elementos litúrgicos para la celebración eucarística.
  • Recordatorio para los participantes

El retiro estuvo liderado por:

  •  Jaime Correa y Omar Serrano: encargados de la estructuración, guía espiritual y desarrollo pedagógico de la jornada.
  • Padres escolapios Daniel Toro y Luis Padilla: quienes apoyaron el proceso, aportando desde su ministerio a la vivencia de la Eucaristía y a toda la parte organizativa.

Dentro de los logros de esta experiencia están los testimonios de las familias que reconocen la importancia del espacio, la riqueza e importancia de los mismos. Así mismo, el que varios de los participantes desembocaran en una comunidad adulta del Movimiento Calasanz, comunidad que se mantiene y sigue un itinerario de formación.

El retiro, en palabras de un padre de familia, fue un “alto en el camino” que les recordó que su misión no es solo educar, sino también ser sacramento del amor de Dios en la vida de sus hijos.

En animo de cuidar este logro del año anterior, se impulsará con una segunda parte para los que ya vivieron el espacio y otro para los que asisten por primera vez.

[1] Comité conformado por la rectora de la institución, representante del equipo de desarrollo humano, un representante del gobierno escolar, un religioso escolapio, padres de familia, líder del proyecto de extensión a la comunidad y el coordinador de pastoral.