Un proyecto metodológico para reforzar la participación personal y el aprendizaje activo de los alumnos en matemáticas

József Wettstein Sch.P.

Escuelas Pías de Budapest

Objetivo de la metodología:

Aumentar el papel del aprendizaje creativo en la actual explosión de información, en el contexto de una reflexión más profunda a nivel social.

Como señala Kai-Ming Chen, profesor de la Universidad de Hong Kong: «… existe una necesidad mucho más acuciante de reconocer y abordar los cambios fundamentales en la sociedad que de desarrollar la educación como sistema… En lugar de considerar la educación como un sistema cerrado y aislado, todas las reformas deben estar determinadas por los cambios en la sociedad». Esta constatación obliga a un cambio en la pedagogía: las escuelas no pueden seguir siendo entornos estériles mientras la realidad digital transforma fundamentalmente la vida cotidiana de los estudiantes.

La explosión de información y el consumo digital pasivo tienen un efecto negativo en la función cerebral de los jóvenes de hoy en día, lo que puede provocar frustración y estrés. Las escuelas enseñan habilidades pasivas y reactivas, mientras que la vida real requiere un intelecto activo y una acción independiente.

El dominio tecnológico plantea graves riesgos neurológicos que afectan directamente a la inteligencia emocional y la estabilidad mental de los estudiantes. Según Tamás Freund, presidente de la Academia de Ciencias de Hungría, «…la parte de la corteza prefrontal que sitúa diversas experiencias en un contexto emocional se está reduciendo. Se trata de una manifestación estructural de la pérdida del componente emocional mientras se usa el ordenador… Se libera dopamina en el centro de recompensa y el tamaño del núcleo accumbens ha aumentado significativamente… Incluso si se libera dopamina, no tendrá un efecto suficiente». Esta «trampa de la dopamina» empuja a los jóvenes hacia el aislamiento y la pasividad, donde la profundidad de la experiencia se pierde en la búsqueda de la estimulación cuantitativa.

La forma de salir de este proceso deconstructivo es crear entornos de creación y aprendizaje performativo basados en la comunidad. Nuestro mundo interior se reconstruye no mediante el consumo aislado, sino mediante la experiencia de la creación conjunta: «Cantar en una banda o un coro, crear juntos en colonias de artistas, clubes de teatro, clubes de drama, donde dependemos unos de otros y creamos diferentes obras juntos, enriquece aún más nuestro mundo interior. La producción social…», escribe el mencionado investigador del cerebro, Tamás Freund.

¿Cómo surgió el proyecto?

Durante el proyecto, buscamos métodos para transformar el discurso docente en una especie de discurso de aprendizaje, en el que el alumno no es un receptor pasivo, sino un creador activo. Esta metodología es un elemento central del proyecto. En el aprendizaje performativo, los alumnos adquieren conocimientos creando, interpretando, produciendo o construyendo algo. El objetivo es cambiar el enfoque de la lección, pasando de la explicación del profesor a la expresión y la acción del alumno.

Crean algo: el alumno no solo recibe información, sino que también crea su propio producto. Actúan y presentan: comparten sus resultados con la comunidad en línea o fuera de línea (resultado). Experimentan el flujo: participan en una actividad que les permite sumergirse y les da una sensación de logro.

El aprendizaje performativo ayuda a los alumnos a aprender a hablar y argumentar de forma independiente; extraer la esencia de textos complejos; revisar información falsa y pensar de forma crítica. En este modelo, el profesor «baja del escenario». Ya no es el único protagonista que imparte conocimientos, sino que se convierte en director en lugar de actor. Su tarea consiste en crear un entorno de aprendizaje, coordinar procesos y apoyar a los alumnos en la construcción de su propia red de conocimientos (pedagogía constructiva).

Materiales metodológicos específicos: protocolo en la sección de matemáticas

El aprendizaje performativo se implementa en las clases de matemáticas utilizando el método de mediación asincrónica. Durante el proceso, los alumnos no solo se enfrentan directamente al plan de estudios o a un experimento, sino que también procesan un proceso pregrabado y lo «median» a sus compañeros.

Al aplicar este método, el proceso se puede dividir en las siguientes etapas:

Preparación y grabación: un pequeño grupo de alumnos (o incluso con la participación del profesor) lleva a cabo una actividad, como un experimento científico, que se graba en vídeo.

Preparación del material de mediación: basándose en las imágenes grabadas, los alumnos preparan un folleto complejo. Este incluye una descripción detallada del experimento, puntos de observación y preguntas y tareas que ayudan a comprender el contenido.

Mediación: El «paquete» completo (vídeo, transcripción, tareas) se entrega a otro grupo de alumnos. La asincronía aquí radica en el hecho de que la transferencia y el procesamiento de la información están separados en el espacio y el tiempo de la actividad original. El grupo receptor reconstruye el proceso basándose en los materiales recibidos, completa las tareas y saca conclusiones.

Reflexión y evaluación: Al final del proceso, las partes discuten lo que han visto, evalúan los productos (por ejemplo, la descripción del experimento o la hoja de trabajo completada) y analizan los puntos fuertes y débiles de su propio trabajo a través de la autorreflexión.

El objetivo del método es transformar a los alumnos de receptores pasivos en creadores activos de contenidos y organizadores de procesos. Los alumnos pueden desarrollar simultáneamente su competencia digital, su comprensión lectora profesional y sus habilidades cooperativas, mientras que el papel del profesor pasa de la transferencia tradicional de conocimientos a la coordinación y facilitación del proceso de aprendizaje.

¿Quién dirige el proyecto?

Profesores de matemáticas que se esfuerzan por modificar las proporciones del sistema objetivo, lo que también ayuda a prevenir el agotamiento de los estudiantes. Las investigaciones demuestran que los objetivos competitivos y de dominio tienen efectos completamente diferentes en el estado mental de los estudiantes, especialmente en lo que respecta al agotamiento. Los dos sistemas de objetivos provocan respuestas psicológicas fundamentalmente diferentes en los estudiantes:

En un entorno competitivo, la motivación principal del estudiante es superar a los demás. Este enfoque aumenta el riesgo de agotamiento por las siguientes razones: Presión externa para conformarse: los estudiantes no se esfuerzan por adquirir conocimientos, sino por su posición en la clasificación, lo que les genera una ansiedad constante. Miedo a cometer errores: en este sistema, los errores no forman parte del proceso de aprendizaje, sino que son un signo de fracaso que daña la autoestima. Estrés crónico: la tensión asociada a la competencia constante, combinada con la sobrecarga de información del entorno digital, conduce a la frustración y al agotamiento emocional.

Por el contrario, los objetivos orientados al dominio se centran en el proceso de aprendizaje y el desarrollo individual. Este enfoque actúa como un factor protector: Motivación intrínseca: los estudiantes no se sienten impulsados por las calificaciones o las clasificaciones, sino por su interés en la materia (motivación primaria). Experiencia de flujo: en el aprendizaje performativo, los estudiantes «crean algo» y entran en un estado de flujo mientras realizan la actividad. Este estado de inmersión reduce el estrés y aumenta el disfrute del aprendizaje. Enfoque constructivo: los estudiantes construyen (crean) el conocimiento por sí mismos, lo que les proporciona un conocimiento más profundo y «orientado a la vida» y les ayuda a mantener la salud mental frente al ruido informativo.