Lo que cuesta un huevo: desarrollo, diseño y dedicación

Wendy Lorena Patacón Sánchez

Psicóloga- Departamento desarrollo Humano

Colegio Calasanz Pereira.

Dentro de los procesos formativos, uno de los retos permanentes de la educación es el diseño de experiencias pedagógicas que integren distintas áreas del conocimiento, resulten significativas para los estudiantes y potencien el desarrollo de sus habilidades personales y académicas.

En respuesta a este desafío, y a partir de las necesidades identificadas en los estudiantes de grado décimo del Colegio Calasanz Pereira, surge el proyecto “Lo que cuesta un huevo”, una propuesta pedagógica de carácter interdisciplinar, desarrollada de manera conjunta por el Departamento de Desarrollo Humano, el Departamento de Tecnología e Informática y el Departamento de Inglés, e implementada desde el año 2023.

El proyecto se articula a partir de una situación concreta y cercana a los estudiantes: el cuidado y la protección de un huevo. A través de esta experiencia los jóvenes viven un proceso formativo que favorece la construcción de hábitos, el fortalecimiento de la responsabilidad personal, el cuidado de sí mismos y de los demás, así como la reflexión sobre sus características vocacionales. Paralelamente se promueve el desarrollo de competencias relacionadas con el análisis, el diseño, el modelado y la construcción de soluciones técnicas; mediante la aplicación de conceptos de dibujo técnico orientadas a la creación de un artefacto que permita transportar y proteger al huevo.

De manera complementaria, el área de inglés aporta al proceso fortaleciendo la comunicación y la expresión de la experiencia vivida. Los estudiantes tienen la oportunidad de describir, reflexionar y comunicar en una segunda lengua situaciones reales de su cotidianidad, lo que favorece un aprendizaje significativo contextualizado y con sentido para su vida diaria.

El proyecto inicia en la clase de cátedra Calasanz, espacio en el que se les presenta a los estudiantes la propuesta de trabajar a lo largo de todo el periodo académico en un proyecto transversal. Desde este primer momento se les plantea un primer reto, cuidar y personalizar un huevo, un objeto frágil que deberán proteger y mantener consigo durante todo el período.

Este reto cuenta con condiciones claras. Primero, el huevo debe acompañar al estudiante en todo momento, segundo el cuidado del huevo se convierte en una oportunidad para realizar acciones de servicio dentro de la comunidad educativa. A partir de estas acciones los estudiantes reciben soles Calasanz, una moneda institucional que se obtiene a cambio de trabajos o servicios prestados a diferentes miembros de la comunidad. Cada estudiante identifica a quién desea ayudar y de qué manera puede poner sus dones y habilidades al servicio de los demás, ya sea colaborando con el personal de servicios generales, apoyando a sus profesores o acompañar a otros miembros de la comunidad educativa.

El proyecto también contempla consecuencias formativas. Si el estudiante deja su huevo, lo pierde o se rompe, el huevo “enferma”, lo que implica una multa más alta en términos de Soles Calasanz. Esto supone la necesidad de realizar más acciones de servicio, reforzando la responsabilidad y el compromiso con el reto. De esta manera, la calificación académica no se ve afectada directamente; sin embargo, sí existen consecuencias claras frente al incumplimiento, manteniendo siempre la posibilidad de que el estudiante alcance una excelente nota al finalizar el período.

Paralelamente, en el área de Dibujo Técnico, los estudiantes avanzan por distintas etapas del proceso. Inicialmente, se les plantea un problema concreto: el huevo no cuenta con un medio adecuado para su transporte. A partir de esta situación, los estudiantes realizan un análisis y una búsqueda guiada de posibles soluciones, identifican diferentes tipos de vehículos, mecanismos de propulsión, utilizan herramientas de modelado 3D y elaboran maquetas en diversas fases, hasta llegar a la construcción final de un artefacto que cumpla con todas las indicaciones establecidas por el docente. Finalmente, desde el área de inglés, en distintos momentos del período, los estudiantes desarrollan producciones escritas y presentaciones que les permiten poner en práctica los contenidos trabajados, comunicando en una segunda lengua aspectos de su propia experiencia, su vida cotidiana y el proceso vivido en el proyecto. De este modo, el aprendizaje se vuelve significativo, cercano y profundamente conectado con su realidad.

Objetivos específicos

  • Establecer rutinas y hábitos consistentes.
  • Involucrar a los estudiantes en acciones de servicio a la comunidad educativa,
  • Favorecer el autoconocimiento y el reconocimiento de habilidades personales,
  • Diseñar y construir artefactos innovadores aplicando conceptos de dibujo técnico y principios básicos de ingeniería.
  • Reforzar la comprensión y el uso del inglés.

“lo que cuesta un huevo” es una experiencia profundamente calasancia, en la medida en que integra la Piedad, entendida como el cuidado del servicio y la responsabilidad frente al otro y las Letras, expresadas en el rigor académico la interdisciplinariedad y la aplicación consciente del conocimiento.

El proyecto invita a los estudiantes a comprender que cuidar no es solo una acción externa sino una actitud vocacional del interior que se cultiva día a día. El impacto del proyecto se hizo visible tanto en los estudiantes como en la comunidad educativa en general. Los objetivos planteados se alcanzaron de manera significativa, fortaleciendo hábitos, habilidades académicas, pensamiento técnico-creativo y vínculos humanos.

Una estudiante que participó en el proyecto expresa:

“Al inicio me pareció un proyecto más fácil de lo que esperaba. Pensé que mi huevo se iba a romper muchas veces, pero al ser ordenada y constante, pude cumplir con el cuidado. Me gustó mucho la actividad de los servicios, porque pude hacer acciones que nunca hubiera hecho y, probablemente, no habría tenido la iniciativa de realizar si no fuera por el proyecto. También disfruté mucho la parte técnica y me gustaría que más asignaturas se involucraran.”

Desde el personal de servicios generales también se reconoce el impacto relacional de la experiencia:

“A mí me gusta mucho esta actividad, porque uno recibe la ayuda de los muchachos y ellos también le cuentan a uno sus cosas. Después del proyecto, los estudiantes saludan más, se vuelven más cercanos y son más cuidadosos con las actividades que realizamos.”

Además, el proyecto se articuló de manera muy significativa con la semana Vocacional, un espacio en el que los estudiantes participaron activamente en la preparación de material didáctico y en el apoyo logístico, asumiendo estas tareas como acciones concretas de servicio a la comunidad.

De esta manera, “Lo que cuesta un hubo” nos invita a crear experiencias propias en las que el aprendizaje académico y la formación humana se integran de forma creativa y transformadora siempre desde el carisma y el estilo Calasanz.