El segundo día comenzó con una eucaristía presidida por el P. Provincial de Hungría, Viktor Zsód, que destacó la sencillez de la oración de Jesús y cómo esa sencillez nos pone en relación con lo importante que no somos nosotros mismos, si no Dios. El Padrenuestro puede servirnos como ejemplo “de oración sencilla, comunitaria y que ha sido rezada por nuestros padres antes de que naciéramos y tantas otras personas a través de la historia, también por Calasanz”.
La mañana contó con la participación de András Valaczka, coordinador de Pedagogía y Pastoral de la provincia escolapia de Hungría, que compartió la conferencia central del día acerca de los nuevos retos de la formación integral en la misión escolapia. “La tecnología es muy útil, pero tiene también sus riesgos”, compartió con los asistentes. Para el profesor Valaczka la escuela tiene que fomentar conexiones de amistad, más allá de la realidad virtual… y crecer en humanidad, “pues enseñamos más allá de los conocimientos, también en humanidad”. Explicó la importancia de fomentar las actividades basadas en el “hacer”. “Se trata de ofrecer experiencias de aprendizaje en las que el objetivo es crear algo, y aprender de manera creativa, de forma artesana”. “Una educación integral significa tener claro que el miedo al fracaso no da cabida a la creatividad”, explicó.
Los estudiantes tomaron la palabra y compartieron su experiencia en el día a día escolar, explicando cómo su relación con las escuelas y el profesorado impactan en su vida a partir de sencillas experiencias cotidianas por las que perciben el cariño, perdón y amor de los educadores escolapios. Tenemos que provocar en nuestros alumnos el deseo de sentirse queridos. “Es importante acompañarlos teniendo en cuenta su singularidad, el deseo de ser reconocidos como individuos, y que es esencial en el acompañamiento”, explicó. “Es esencial que los estudiantes se sientan amados en su singularidad”, concluyó el profesor.
En la segunda parte de la mañana, recogiendo también las aportaciones del profesor, la mesa redonda convocó a cinco educadores escolapios que conversaron entorno a la identidad, la innovación y la inclusión. Coordinado por Rosa Ruiz, coordinadora de los colegios de la provincia de Emaús, participaron en la mesa Leidy Lorena Ríos (Colombia), María José Feito (Chile), P. Brice Kamga (África Central), Efren Boot Mundoc (Filipinas). En una animada charla, los educadores compartieron intuiciones y desafíos desde contextos sociales muy diversos, pero con algunos puntos en común, como la formación del profesorado, la importancia del contexto social o la necesidad de profundizar en la identidad escolapia y actualizarla. “La identidad no son palabras, parte de lo que somos y se transparenta en la misión que son nuestros pequeños”, recogió Gloria al finalizar la mesa redonda.
Por la tarde los asistentes pudieron participar de una visita al colegio escolapio de Budapest, con una fantástica acogida en la iglesia del colegio con un concierto a cargo del coro del centro. A través de diferentes dinámicas, los congresistas pudieron apreciar la riqueza no solo de los siete colegios escolapios del país, sino de las diferentes instituciones, internados o experiencias como el movimiento Calasanz. Para finalizar, pudieron disfrutar y participar de una muestra de bailes típicos regionales llevados a cabo por los alumnos del colegio escolapio de Mosonmagyaróvár.


























