Una de las mayores preocupaciones de todo sistema educativo es responder a las necesidades especiales de los alumnos, atender la diferencia, la vulnerabilidad, las discapacidades, los talentos excepcionales y en general la diversidad del aprendizaje de los alumnos.
En este sentido, uno de los desafíos que tiene nuestra escuela es cómo configurar escenarios inclusivos que faciliten la igualdad de oportunidades para todos los niños. La experiencia que presentamos hace referencia al proceso llevado a cabo con “Tanti”, un estudiante de preescolar diagnosticado con un trastorno generalizado del desarrollo cognitivo.
Desde que “Tanti” llegó a la escuela, el personal se preocupó por encontrar el modo más adecuado de responder a sus necesidades a nivel metodológico, evaluativo y curricular.
Además, en su grupo clase había otros casos relacionados con dificultades atencionales y comportamentales asociadas al desempeño escolar. (Evidencia A). Con el ánimo de dar una respuesta pedagógica efectiva, el Departamento de Desarrollo Humano diseñó un perfil profesional acorde a las necesidades especiales de los alumnos y que necesitaban un apoyo especializado en el marco de la Política de Educación Inclusiva Provincial en adelante (PEDI).
En consecuencia, en el año 2020 nace el cargo de docente de apoyo pedagógico según la normativa vigente en el país (decreto 1421-2017) con el objetivo de acompañar la comunidad educativa en todo lo relacionado con las prácticas y estrategias inclusivas, asumiendo a su vez el rol de Gestora PEDI dando así continuidad al camino de una escuela inclusiva e incluyente tal y como la requería “Tanti”.
Adriana María Moreno Agudelo PEDI CCM
Verónica Valderrama Gómez coordinadora académica CCM.
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