En el corazón de la Mancha. Escuelas Pías (Albacete)

Paco García Gil. Director Titular

Soy Paco García Gil. Tengo cuarenta y cinco años y desde hace veintidós años trabajo como profesor de Biología en la etapa de Secundaria en el colegio Escuelas Pías de Albacete (España). Durante estos años he coordinado la Pastoral del colegio, he sido director pedagógico de la etapa de Secundaria y desde hace siete años llevo desempeñado el servicio de Representante de la Titularidad.

Soy además antiguo alumno de este colegio, donde entré cuando apenas tenía cuatro años. En las Escuelas Pías he encontrado mi forma de seguir a Dios, “haciendo el bien a los pequeños” en el día a día de la misión de la presencia y acompañado por la comunidad de la Fraternidad.

Las Escuelas Pías de Albacete surgieron hace 99 años, en una situación social muy distinta a la actual. Entonces se ubicaban en la periferia de una ciudad que ha crecido tanto que ahora el colegio ha quedado en el centro. Atendemos a niños y jóvenes desde 1 año hasta que acaban la educación secundaria obligatoria. Este año contamos con 703 alumnos atendidos por un total de 69 educadores, en las etapas de Infantil (primer y segundo ciclo), primaria, secundaria y formación profesional básica.

El gran desafío al que nos enfrentamos es cómo mantener la identidad propia de las Escuelas Pías en un contexto donde los religiosos escolapios no viven día a día la misión en la presencia de Albacete. Vemos esencial seguir ofreciendo una educación integral a nuestros alumnos, donde las actividades pedagógicas, pastorales y de transformación social se fundan en el currículo, no sólo en las actividades académicas sino también en las actividades de educación no formal propias del Movimiento Calasanz y del proyecto Trastévere de apoyo escolar que lleva adelante Itaka-escolapios.

La pastoral en el colegio tiene un lugar destacado, mediante las oraciones de la mañana, las sesiones de Oración Continua y, en los últimos años de Secundaria, los retiros de los alumnos de 3º y 4º. Con respecto al Movimiento Calasanz, este curso contamos con más de doscientos niños y jóvenes, acompañados por unos veinte catequistas, entre los cuales hay profesores, antiguos alumnos y algún padre de alumno.

Personalmente lo que más me apasiona de mi labor docente es el poder de transformación de la sociedad que poseemos los maestros, no sólo a través de la evangelización de los niños y jóvenes, sino también propiciando que esa transformación pueda darse también en las familias de nuestros alumnos, a través de nuestra labor y de la de sus hijos.

Para acabar, me gustaría compartir una experiencia que llevamos llevando a cabo en el colegio ya más de veinte años y que es la Fiesta Solidaria. Al final del año escolar hacemos esta Fiesta en el patio del colegio, que incluye actuaciones musicales, venta de artículos que los mismos alumnos han ido confeccionando a lo largo del curso. Se trata sin duda de un acontecimiento para todo el barrio ya que se han llegado a reunir más de mil quinientas personas. Todo el dinero recogido se envía a Itaka-escolapios para financiar los proyectos que cada año decide la fundación. Al terminar la Fiesta, los profesores y voluntarios compartimos una agradable cena que sirve de broche a esta intensa jornada.