El  P. József Urban, asistente general por Asia, presidió la eucaristía de la mañana y en la homilía rescató lo trabajado durante estos días en el Congreso. “No podemos proclamar, transformar nada, si no escuchamos atentamente los signos de Dios, por eso es importante estar atentos”, explicó Urban. “Como con nuestros alumnos, también nosotros estamos llamados a dejarnos hacer por Dios”. Y este es el objetivo del congreso: “estar abiertos a la voz del espíritu, e interpretar juntos los signos de los tiempos”.

La ponencia central de este tercer día corrió a cargo de Pedro Huerta, trinitario y secretario nacional de Escuelas Católicas que centró el día entorno a la evangelización en la escuela. Huerta explicó que la escuela católica está llamada a ser una escuela samaritana, un modelo de escuela de “projimidad”, de “hacernos prójimos”. Huerta destacó la figura del posadero en el pasaje del samaritano, destacando todo aquello que nos hace personas de cuidado, de acogida… “Ayudar a alguien a atravesar la dificultad es el principio de la civilización, y ese es nuestro principio también como escuela samaritana”, destacó.

Citando a Lorenzo Milani, se trata de convertir “el mundo en nuestra aula”, eso es la educación integral, “la escuela 360º nos define y es, al mismo tiempo, un desafío”. En este sentido, nuestra identidad está basada en un humanismo cristiano, un modo global de entender la escuela y que evangeliza no por medio de la cultura, sino a través de la cultura en sí, donde fe y cultura se integran y se ofrece al mundo contemporáneo como búsqueda de paz, justicia y diálogo.

Huerta citó al papa Francisco al proponer un estilo de pastoral donde “el tiempo es superior al espacio” y donde lo importante son los procesos. Es en los procesos donde nos jugamos nuestra propuesta evangelizadora, “y estos procesos son largos”, explicó durante la ponencia. Y en este contexto, también, por qué no, “tenemos que admitir el conflicto, incluso a veces crearlo, y siempre desde el espacio de la comunión”.

Para Huerta, es imprescindible superar la pastoral de bunker, y evangelizar “para la intemperie, para la vida real”. Ese anuncio que hacemos en nuestra aula… ¿vale para cuando se van de la escuela?, ¿hacemos un anuncio para la intemperie de la vida? Necesitamos que nuestros alumnos puedan sostener su fe en medio del ritmo de la sociedad contemporánea. Educamos para transformar el mundo desde la corresponsabilidad. Así, frente a la pastoral de superioridad, necesitamos una pastoral de humildad evangélica y de testimonio. La fe católica no es supremacía, sino que nace para servir. “Una escuela que no sirve, no sirve para nada”, explicó. “Nuestras palabras no son las últimas y definitivas… la fe no se puede imponer, sino proponer y estar abiertos a la cultura”, describió. No se trata tanto de “hacer” sino de “generar procesos de vida, de acompañamiento, de SER”. Y para ello necesitamos salir de la zona de confort, para llegar a la zona de la incertidumbre y ahí es donde florece la creatividad y audacia. El reto es grande pero la misión es apasionante. “Ya somos sal y luz”, concluyó Huerta.

La segunda parte de la mañana tuvo lugar el conversatorio acerca de la evangelización coordinado por el P. Carles Gil, asistente de Europa, y con la participación de Raúl Gonzalez (EMA), Carmen Crespo (VENEZ), P. Sergio Conci (ARG), Fiacre Diatta (EPAO). Los participantes compartieron cómo viven su fe, siendo portadores del Evangelio y cómo definen su forma de evangelizar. La escuela de educadores de Argentina, las Asambleas de la provincia africana de Africa Occidental o la celebración de la eucaristía de la comunidad cristiana en Pamplona (España) son iniciativas que constituyen ejemplos de evangelización en las diferentes presencias. También se abordó el papel de los jóvenes, como agentes evangelizadores. En este sentido, por ejemplo, para Argentina las experiencias de aprendizaje servicio han sido instrumentos muy útiles para que docentes y estudiantes salgan de los formatos típicos hacia un formato más real, que tiene su clave en el servicio al otro, “y hagan de nuestros jóvenes agentes evangelizadores”. Por su parte, en África se potencia dándoles voz e involucrarlos en el gobierno escolar a través de estrategias de participación y también formándolos en su labor de delegados, que están al tanto de sus compañeros para poder intervenir en determinados casos y sean sensibles con los demás. El impulso de iniciativas como “Alumni” para que los jóvenes sigan involucrados en la vida escolapia más allá del colegio o ampliando la convocatoria más allá de nuestros círculos “escolapios”. “No podemos ser escolapios viendo la cantidad de niños necesitados de fe y cultura. Nuestra vida se nos ha dado para darla”, concluyeron al final de mesa redonda.

Ya por la tarde tuvo lugar una feria de experiencia en las que todas las provincias pudieron presentar un proyecto pedagógico significativo y compartirlo con el resto de asistentes. Desde la experiencia del campamento de Caliverano en las Californias, al Mofim en África, un movimiento de formación profesional que busca ofrecer una oportunidad de inserción profesional para los jóvenes. Los asistentes pudieron escuchar de primera mano los objetivos de los proyectos y recibir información adicional a través de folletos e información on line. Fue una tarde muy productiva en la que se pudo visualizar la riqueza pedagógica de las Escuelas Pías a través de proyectos como el Movimiento Calasanz, la escuela extendida en Centroamérica-Caribe o el trabajo que se lleva a cabo en Eslovaquia entorno a la formación en interioridad.

En la segunda parte de la tarde, los asistentes participaron en diferentes talleres organizados por las provincias y pudieron profundizar en diferentes dimensiones pedagógicas, desde la espiritualidad hasta la identidad cultural, la sociedad de la información, la familia, la pobreza, la salud mental o la pobreza. La propuesta es comenzar un trabajo durante el congreso que tenga continuidad en el futuro y que acabe proyectando pistas para implementar las diferentes dimensiones en las escuelas escolapias.