Cada niño, y niña que forma parte de nuestras aulas, es un niño/a único, una persona completa diversa desde su origen, con rasgos que la diferencian desde su cuna. No hay dos niños iguales, y de la misma manera no puede haber una educación igual para todos. Este es el principio que se respira en nuestro colegio, un lugar, donde cada una de las piezas que conforman el difícil puzle de la educación es valioso. Nuestras clases están repletas de personas diferentes, en culturas, en formas de aprender, con potencialidades diversas, con historias complejas que lejos de limitar el proceso de enseñanza aprendizaje suponen una ventaja, una vivencia de democracia cultural,donde no se pierde nunca de vista a los protagonistas, nuestro alumnado, porque es precisamente el respeto a la individualidad de nuestros estudiantes lo que nos aporta un matiz pedagógico diferente en nuestra atención a la diversidad.
La inclusión forma parte del ADN de las Escuelas Pías, su origen vocacional hacia el más necesitado sigue presente hasta nuestros días. Los debates sobre inclusión y universalidad en la educación quedan trasnochados en una Institución que siempre ha abanderado el sentimiento de pertenencia de toda la comunidad educativa, sin condiciones, y estas notas diferenciadoras se respiran cada vez que una familia atraviesa el umbral de entrada de nuestro colegio.
La inclusión supone un proceso de transformación en el que deben de estar implicados todos los agentes que forman la escuela, y ese proceso de desarrollo constante queda reflejado en nuestro centro en un cambio de metodologías que incluye a todo el alumnado. Metodologías como aprendizaje cooperativo, el juego, disciplina positiva, el desarrollo de pautas propias como la del acompañamiento alumnado nuevo, aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje basado en la experiencia, la tutoría entre iguales, el liderazgo diluido del docente a favor del discente, la docencia compartida, entre otras metodologías, dentro del marco del diseño universal de aprendizaje, dibujan un colegio diverso como lo es la sociedad en la que se circunscribe, y un profesorado implicado, y en formación y evolución continua, para seguir ofreciendo y alimentando su vocación de servicio. Nada queda ya de esos modelos obsoletos en los que la educación, el colegio, eran esos espacios reservados a unos pocos , a los elegidos que buscan imbuirse de la razón que dan los conocimientos. Un templo del saber y de la erudición.
En nuestro colegio hay cabida para todos, no somos ajenos a los diferentes programas de atención a la diversidad propuestos por la Administración ( programas de refuerzo, diversificación, libre posicionamiento en itinerarios y optativas, )al igual que otros más específicos , contando nuestro centro con tres aulas de educación especial para aquellos , que pese a su integración, precisan de un seguimiento más continuo y pautado, y nuestros programas de enriquecimiento curricular para aquellos con mayor inquietud en un área de interés especial, y un patio abierto a todos, donde la naturalidad , el respeto mutuo y la corresponsabilidad se perciben diariamente.
El trabajo compartido de tutores especialistas y especialistas en pedagogía terapéutica, acompañando al alumnado y a la familia, nuestra confianza en TODOS y cada uno de nuestros alumnos, la lucha contra los estereotipos y las falsas ideas que anulan y sin querer predeterminan y condicionan , vivir nuestro trabajo con unión y paciencia, hacen que la atención a la diversidad se realice con la normalidad con la que se suceden los días, porque como colegio no entendemos otra manera de educar que haciéndolo desde el corazón .



