Ante un mundo en constante cambio, el Informe de la UNESCO de 2015: “Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?”  lanza un gran desafío a los sistemas educativos para que vayan “más allá de la alfabetización y la adquisición de competencias aritméticas básicas y centrarse en los entornos de aprendizaje y en nuevos enfoques del aprendizaje que propicien una mayor justicia, la equidad social y la solidaridad mundial”.

Según el Informe, la educación debe “consistir en la adquisición de competencias básicas en materia de cultura, sobre la base del respeto y la igual dignidad, contribuyendo a forjar las dimensiones sociales, económicas y medioambientales del desarrollo sostenible”.

Por tanto, urge formar ciudadanos que adquieran una conciencia clara de su responsabilidad en los problemas globales de la humanidad. Así lo expresa también el Papa Francisco en la propuesta de construir una Aldea Educativa que impulse el compromiso con el medio ambiente, por la dignidad y los derechos humanos, la paz y solidaridad entre los pueblos.

La ciudadanía global es el concepto que va adquiriendo fuerza en la renovación de los sistemas educativos que ya muestran claros indicios de agotamiento. Desde la primera infancia, hay que educar a las nuevas generaciones para que se comprometan a construir un mundo mejor.

Los ciudadanos globales

  • Son conscientes de los desafíos del mundo actual
  • Se reconocen a sí mismos y a los demás como sujetos con dignidad, con obligaciones que cumplir y derechos que reclamar, y con poder para conseguir cambios,
  • Se responsabilizan de sus acciones, se indignan ante las injusticias y frente a cualquier vulneración de los derechos humanos,
  • Respetan y valoran la equidad de género, la diversidad y las múltiples pertenencias identitarias de las personas y de los pueblos como fuente de enriquecimiento humano,
  • se interesan por conocer, analizar críticamente y difundir el funcionamiento del mundo en lo económico, político, social, cultural, tecnológico y ambiental,
  • Participan, se comprometen con la comunidad en los diversos ámbitos, desde los locales a los globales, con el fin de responder a los desafíos y lograr un mundo más equitativo y sostenible,
  • Contribuyen a crear una ciudadanía activa, que combate la desigualdad a través de la búsqueda de la redistribución del poder, de las oportunidades y recursos.

Esta también fue la línea de trabajo impulsada en el Seminario de Educación de la USG y la UISG en octubre de 2019 y que se ha venido desarrollando desde entonces con la ayuda del equipo pedagógico de SM. También sintoniza muy bien con la propuesta del Papa Francisco.

Fernando Reimers, desatacado pedagogo de la universidad de Harvard, está impulsando un cambio educativo a través del cambio curricular que asuma los desafíos que implica la ciudadanía global. Sus publicaciones ofrecen un camino práctico para alcanzar estos objetivos. Recomendamos especialmente cualquiera de sus estudios que están accesibles en la red Internet.

Fiel a su origen fundacional, las Escuelas Pías siempre han estado atentas a cualquier propuesta pedagógica que contribuya a formar ciudadanos activos y responsables en la reforma de la sociedad, la paz y el progreso de los pueblos.   

Como siempre hemos hecho, escuchemos “los signos de los tiempos” y abramos nuevas perspectivas pedagógicas en nuestras escuelas. El movimiento mundial para formar ciudadanos globales para la mejora de nuestra humanidad es una propuesta digna de ser estudiada.