Comenzamos el primer día del II Congreso Internacional de Pedagogía Escolapia celebrando la eucaristía que, en esta ocasión, estuvo presidida por P. Felicien Mouendji, asistente general por África. Durante la homilía, el P. Felicien, recordó las palabras de San Juan de la Cruz «el amor es la única ley», y destacó el valor de la educación no solo para instruir sino también como oportunidad para prevenir.
Ya por la tarde tuvo lugar la inauguración oficial del II Congreso Internacional de Pedagogía Escolapia «Educación 360º», con la participación de más de 200 educadores escolapios, religiosos y laicos. Durante la acogida, dirigida por Andrea Horváth y el P. Tibor Galaczi, secretario provincial, se presentaron las demarcaciones que participarán a lo largo de esta semana. El P. Viktor Zsódi, provincial de Hungría, reconoció que los tiempos que nos han tocado vivir son, a la vez, “turbulentos y estupendos”. «Los debemos ver como un Kairós –destaca–, una oportunidad para proclamar el Evangelio, pues las instituciones educativas se están convirtiendo cada vez más en instituciones misioneras, en primera línea de una iglesia “en salida”». Zsódi puso en valor el reconocimiento que los escolapios atesoran en Hungría y la oportunidad que supone este encuentro para celebrar nuestro tesoro común que es nuestra vocación escolapia, «que nos da fe y esperanza para la misión incluso en situaciones complicadas».
El P. Javier Alonso, coordinador del Equipo de un Ministerio Insustituible, dio la bienvenida a los asistentes, e hizo memoria del primer encuentro internacional celebrado en Chile, y en cómo el trabajo posterior nos ha permitido llegar a este segundo Congreso.
Alonso explicó la dinámica de estos días, combinando ponencias con talleres, encuentros de grupos y mesas redondas. El Padre General Pedro Aguado, por su parte, también tuvo unas palabras para los asistentes, y los invitó a “situaros en dinámica integral para entrar a fondo en todas las actividades previstas, eso son los 360 grados del lema del Congreso”. El P. Pedro puso palabras a algunos retos de la escuela escolapia como la educación integral «que hace nuestros centros portadores de una propuesta de pleno sentido» o la innovación «desde lo que somos, siempre abiertos a lo nuevo para llevarnos a lo central». «El reto no es la novedad, sino hacerlo de un modo nuevo», afirmó durante su intervención.
La ponencia central del día corrió a cargo de Claudia Uribe, que fue directora regional para América Latina y el Caribe de la UNESCO y representante de la UNESCO en Chile, que reflexionó entorno al estado de la educación en el mundo. Uribe explicó que «cada vez más niños alrededor del mundo tienen acceso a la educación». Se trata de un hito, ya que la mayor parte de la población del mundo ha asistido a la escuela en algún momento de sus vidas. Sin embargo, estos datos contrastan con otros factores negativos, como la desigualdad creciente entre países y regiones del mundo, y que deja patente que «el derecho a la educación sigue eludiendo a los niños más desaventajados como aquellos con discapacidades, los niños indígenas y apátridas – y especialmente las niñas que pertenecen a estos grupos». Y es que, según los datos, a pesar del progreso durante los últimos 50 años, “aún hay 750 millones de adultos analfabetos alrededor del mundo, en su mayoría mujeres”. Entre los desafíos, Uribe, destacó el reto de la inteligencia artificial en la educación «que abre un nuevo mundo de posibilidades y de retos». «Sabemos que hay que hacerla de manera cuidadosa –afirmó durante su ponencia–, pero su gran potencial puede llevarnos a aprendizajes más personalizados y amplios». La conferencia presentó unos cuantos datos que animaron la participación del público en una animada segunda parte en la que el público participó de forma activa.






































