El Centro Social Calasanz representa en la presencia escolapia en Veracruz el corazón de confluencia de los proyectos educativos orientados a la atención de los pobres y de semillero del espíritu de solidaridad en nuestro niños y jóvenes de nuestras obras.

Éste nace bajo la responsabilidad y subsidariedad económica de la Universidad Cristóbal Colón y la Fundación Colón, en coordinación con el Departamento de Desarrollo Social de la misma casa de estudios, como promotor de voluntarios universitarios y de todos los miembros de las obras escolapias y otras interesadas.

El Centro Social Calasanz cuenta con 4 programas que se van fortaleciendo poco a poco: proyectos educativos, alimentación y salud, proyectos de desarrollo social y atención de la mujer.

A sus 5 años de existencia, hoy el Centro Social ha sido beneficiado por la afluencia de jóvenes de distintas universidades locales y de colegios que buscan que sus estudiantes brinden un servicio de intervención social con niños de zonas en alta vulnerabilidad.

En este sentido, las escuelas pías de Veracruz han contribuido a la emergencia de una cultura del voluntariado, poco arraigada en las costumbres ciudadanas, pero que hoy son una realidad que hace posible darle alimento y oportunidades reales de empoderamiento infantil mediante el acompañamiento psicoeducativo de más de 80 niños, a través de programas que atienden al rezago educativo, asesoría de tareas, atención psicológica, médica y de desarrollo humano, tanto en áreas artísticas, oración continua, promoción cultural y cultura emprendedora.

Estos voluntarios y prestadores de servicio social, coordinados por la Psicóloga Teresa Corres, ex alumna de nuestro colegio y universidad Cristóbal Colón, se han constituido en promotores sociales que atraen a otros más a comprometerse con los más pequeños. Dicho por ellos, “los niños del centro nos han cambiado la vida. No sabemos si nosotros les hemos dejado algo útil, pero lo que sí estamos ciertos es que ellos nos han abierto a comprender que la vida, cuando se entrega a quienes no pueden corresponderte, ha de estar en clave de servicio. Ellos nos han transformado.”

La propuesta educativa se origina queriendo fortalecer el aprendizaje autónomo de los niños, pero nos hemos dado cuenta la deficiencia de la calidad de la educación pública y se han unido voluntarios no solo para apoyar en las tareas, sino para subsanar las lagunas cognitivas y completar el desarrollo de competencias necesarias en la educación básica.

Sin embargo, lo más grave es el deterioro humano y moral en el que viven estos niños, por lo que el centro social constituye un espacio para subsanar y reconciliarse con dinámicas sociales violentas y generadoras de marginación y vulnerabilidad. Drogas, alcohol, violaciones, corrupción son parte del referente en el que son formados por sus familias los niños que asisten. Así, la relación con los voluntarios y con otros adolescentes que llegan al centro para apoyar se han convertido para ellos en modelos que impulsan su desarrollo.

Los logros: disminución de relaciones de violencia y valoración de conductas que brindan paz y mejoran sus condiciones de desarrollo. La oración continua es buscada por los niños para encontrar un espacio de encuentro con Dios, del que no hablaban antes de entrar al centro.

Los puntos en crecimiento: la vinculación de los padres de familia al centro social y su proceso de colaboración en el proceso formativo de sus hijos. La articulación del voluntariado escolapio de la presencia como reflejo de la transversalización de la opción por los pobres y de la transformación social provenientes de los indicadores de identidad calasancia

https://centrosocialcalasanzver.wordpress.com/