Con el inicio del Movimiento Calasanz en el Instituto del Puerto de San Antonio (2017), surge la idea dentro del departamento de Pastoral de unir la etapa Aventura con actividades relacionadas con la Ecología y el cuidado del medio ambiente.

Para la convocatoria de los jóvenes planteamos la idea de trabajar en esta línea ecológica y tuvo mucha aceptación.

El Movimiento Calasanz ofrece a los niños/as y jóvenes un proceso personal de seguimiento de Jesús que les lleve a crecer como personas y cristianos, desde la propia vocación y en una comunidad concreta, en la Iglesia y en el mundo.

Como objetivos específicos nos habíamos planteado:

  1. Generar una cultura de corresponsabilidad en el cuidado del medio ambiente dentro del colegio y en su entorno, a través del trabajo en equipo.
  2. Crear espacios de escucha y acompañamiento de los preadolescentes en los cuestionamientos y problemáticas de su etapa de desarrollo.
  3. Ayudar a los jóvenes a desarrollar su persona de un modo integral, haciendo de su vida un continuo progreso de crecimiento y maduración humana y cristiana.

Pensamos que el éxito de esta experiencia pastoral, se debe a la metodología participativa empleada con los integrantes del grupo. Esta metodología se pone en práctica desde los orígenes del mismo, cuando una vez reunidos preguntamos a los jóvenes: ¿Qué podemos hacer en el colegio por el bien del medioambiente? ¿Qué acciones se les ocurren?

Los jóvenes se inclinan por el reciclaje de papel, de tetra pack (cajas individuales de leche y de jugos) y por la creación de una huerta. Posteriormente diseñamos los contenedores para poner en cada sala, reunimos dinero con la venta de comida en los recreos.

Fuimos a reparar el invernadero de un colegio vecino “Divino Maestro” que atiende a niños que requieren una educación especial. Seguidamente, nuestro colegio destino un espacio para la creación de una huerta e invernadero.

Se han generado hábitos de reciclaje y de cuidado del medio ambiente dentro del colegio a través de las siguientes actividades:

Reciclaje: de papel, tetra pack y botellas plásticas dentro del colegio. Ubicación de contenedores diferenciados para cada tipo de residuo en las salas de clases y en las oficinas.

Punto limpio. En cada curso un estudiante es responsable de vaciar los contenedores de su sala en el punto limpio del colegio. Estos residuos son retirados por funcionaros del departamento del medio ambiente de la municipalidad de San Antonio cada semana.

Huerta e invernadero: Cultivo de semillas y almácigos de diversos vegetales y plantas.

Durante dos años consecutivos el colegio ha obtenido el premio municipal de reciclaje escolar.

El colegio ha logrado obtener una certificación ambiental pública entregada a los establecimientos educacionales que implementan exitosamente estrategias de educación ambiental en sus comunidades escolares.

Los estudiantes relatan que en sus casas también han comenzado a reciclar y a cultivar plantas.

El grupo realizan Encuentros semanales (hoy cada 15 días por zoom debido a la pandemia) en donde:

– Invitamos a los jóvenes a compartir y poner nombre a lo que les ocurre en la vida, enriqueciendo así al grupo y dejándose interpelar por éste, en sus opciones de crecimiento.

– Invitamos a compartir opiniones diferentes y a respetar y aceptar la diferencia, optando siempre por mecanismos de convivencia positiva.

– Educamos en la participación y la corresponsabilidad en las tareas del grupo, haciendo que los propios niños y jóvenes sean protagonistas del mismo.

– Cultivamos la pertenencia al grupo, al proceso educativo en su conjunto, y a la comunidad cristiana escolapia. Para ello nuestros grupos participan en campañas, acciones por la paz, celebraciones, encuentros de reflexión, retiros…

Los destinatarios son estudiantes de 6°, 7° y 8° básico.