En el conjunto de las Escuelas Pías nos preparamos para la celebración de un nuevo Congreso Internacional de Educación Escolapia, convocado en Budapest para el mes de marzo de este año jubilar de 2025.
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“En la educación se encuentra la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia, una esperanza de belleza y de bondad, una esperanza de armonía social. Necesitamos una etapa renovada de compromiso educativo, que involucre a todos los componentes de la sociedad1”.
En el conjunto de las Escuelas Pías nos preparamos para la celebración de un nuevo Congreso Internacional de Educación Escolapia, convocado en Budapest para el mes de marzo de este año jubilar de 2025. El Congreso lo hemos convocado bajo el lema “UNA EDUCACIÓN DE 360º”, haciendo referencia a una de las intuiciones fundamentales de Calasanz: su apuesta por una educación integral, para todos, y desde una escuela a pleno tiempo, inspirada en las claves del Evangelio. Desde ahí entendemos y celebramos su propuesta de “Piedad y Letras”, desde la que “puede esperarse un feliz transcurso de la vida de los niños y niñas2”.
Este Congreso es una oportunidad formidable para seguir impulsando el proyecto de Calasanz, extendido hoy en 45 países diferentes y llevado adelante por miles de personas que han descubierto en las Escuelas Pías el espacio y el lugar desde el que poder contribuir, vocacionalmente, al proyecto en el que creen, apostando por la educación como el mejor modo de construir un mundo mejor.
Durante unos días reflexionaremos con ponentes reconocidos, colaboraremos en talleres significativos, conoceremos experiencias positivas y buenas prácticas de nuestras demarcaciones, podremos compartir los caminos que vamos recorriendo en el vasto mundo de la educación escolapia, tendremos la oportunidad de orar y compartir nuestra fe y podremos renovar nuestro compromiso con la propuesta educativa calasancia.
Desde este momento, y en nombre de las Escuelas Pías, les agradezco su participación y contribución para la buena marcha del congreso, y reafirmo una de las más claras convicciones que nos unen a todos: sólo personas e instituciones llenas de esperanza en la vida, en los jóvenes, en la posibilidad de un mundo nuevo, pueden tomar la audaz decisión de EDUCAR. Este fue Calasanz, y a esto somos llamadas todas las personas que creemos en este proyecto.
Agradezco a la Provincia Escolapia de Hungría su disponibilidad para acoger la celebración de este Congreso, y al Secretariado General para un Ministerio Insustituible su eficaz trabajo proyectivo y organizativo.
Reciban un cordial abrazo, con la esperanza de poder saludarles en Budapest. ¡FELIZ CONGRESO!