Carmen Crespo. Directora Colegio Cristo Rey

 

Una comunidad cristiana escolapia es…

“El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra la casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca” (Mt 7, 24-25).

Para mí, esto es la comunidad cristiana escolapia (CCE), el fruto de la prudencia, el atrevimiento, la intuición, perseverancia, siembra, el compromiso de religiosos, laicos miembros de la Fraternidad Escolapia y de cada una de las personas, que pese a contextos difíciles y diversos, desde sus vocaciones particulares, con el deseo de hacer posible el Reino de Dios y dar vida al carisma de Calasanz, intentan servir con alegría a la niñez y a la juventud, especialmente más pobres procurando hacer presentes las palabras de Jesús  “Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber…” esto es  la comunidad cristiana escolapia, comunidad que educa, acoge, cura, sana, acompaña, celebra, comparte, consuela y alimenta.

 

Origen de la CCE de Carora

A Carora, a principios de los años 50, llegó una comunidad nutrida de religiosos escolapios quienes se fueron ganando poco a poco, por su testimonio de vida y el trabajo pastoral educativo que ofrecían, el cariño, la admiración y el respeto, tanto de la comunidad educativa que atendían, como la de todo un pueblo, no obstante, pasados los años 80, es que se puede hablar de los inicios de una comunidad cristiana siendo el P. Alfonso Olazábal el propulsor de ésta, para ese entonces, él era párroco y profesor en el nivel de secundaria del colegio, ministerios  que le permitieron mayor apertura y una visión más integradora de la presencia, se abrió a la conformación de grupos laicales que se fueron hermanando en torno a la oración, la Eucaristía dominical y al trabajo con niños y jóvenes. Parte de esta generación de laicos, se mantiene hoy en la presencia animando e impulsando las diversas obras y plataformas de misión escolapias gracias al ingenio y la vinculación de los religiosos que vinieron después. Desde hace unos 10 años, nuestra CCE se ha ido fortaleciendo, esto por la virtuosidad y liderazgo de la comunidad religiosa que ha estado presente, y en los años más recientes, aunque sólo tengamos un solo religioso, podemos decir que existe una comunidad que ha ido creciendo en identidad, sentido de pertenencia, de Provincia, de Orden, y va caminando hacia ese modelo de Iglesia a la que nos convoca el papa Francisco, Iglesia samaritana que sale al encuentro de los descartados, del otro diferente, de los más pobres.

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Descripción de la CCE

Está integrada por una comunidad mixta de techo flexible (religiosos y laicos), 4 comunidades de la Fraternidad Escolapia (Señora del buen querer, Madre de las Escuelas Pías, Madre de las doce estrellas y Faustino Míguez), 11 comunidades de Emaús, Movimiento Calasanz de adultos (3 comunidades en el núcleo central y 8 comunidades distribuidas en 5 sectores de la parroquia San José de Calasanz, serían, 2 en San Vicente, 1 en la Lucha, 2 en Lajas Azules, 2 en Chirico y 1 en Santa Rita) y grupos del Movimiento Calasanz conformado por niños y jóvenes.

También, se inició un proceso de discernimiento con personal docente, administrativo y obrero de nuestro colegio con el objetivo de que puedan ir descubriendo si están llamados a vivir en comunidad. Se conformaron 6 grupos que están distribuidos según zona geográfica y reciben acompañamiento del religioso.

Cada uno, aunque con dinámicas e itinerarios diversos tienen como elementos en común, la oración comunitaria, (Lectio Divina para los jóvenes de Testigos y comunidades de adultos) formación (bíblica, pastoral, calasancia), compartir y discernir la vida y la misión, cooperar, según el rol de cada uno, en el desarrollo de las diversas obras y proyectos de la presencia encargándose de una encomienda, dar un aporte económico u otro para sostener programas sociales de la presencia o fuera de ésta como es el caso de los miembros de la fraternidad escolapia.

En este último año y medio, se reúnen por grupos, en la Eucaristía dominical, en tiempos litúrgicos fuertes a través de convivencias, retiros, misiones, campañas, y en otros encuentros formativos, festivos, celebrativos que les permiten fortalecer la comunión y la fraternidad. 

 

Significatividad en el proyecto de presencia.

La comunidad cristiana escolapia es el corazón, allí están los agentes de pastoral garantes de la sostenibilidad de las diversas obras y proyectos de evangelización de una presencia, sin ella, el proyecto de pastoral dejaría de latir, perdería su vitalidad, En torno a la comunidad se tejen redes de relaciones humanas, cada cual con su manera de implicarse, en distintos grados de participación, está allí para sumar y hacer posible que germine el grano de mostaza.

 

Dificultades y desafíos de futuro

Propongo la centralidad en la Palabra, caminar en clave de sinodalidad, fortalecer la identidad, acompañar a los jóvenes que están en el Movimiento Calasanz, su proceso debe generar raíces profundas de manera que pueden desembocar en comunidades cristianas de adultos.

Dificultades que se convierten en desafíos, superar la autoreferencialidad, la fragmentación y el individualismo, el marcado clericalismo de buena parte de los laicos y la tentación del religioso y del laico de crear dependencia, pasar de ser una comunidad muy activista a una más profunda en la oración, vida interior y con conocimiento en la Palabra.