UN LLAMADO A LA FAMILIA
Colegio Calasanz (Cúcuta)
Soraida Astrid Santillana Lemus. Coordinadora del Departamento de Ciencias Sociales
La dinámica familiar está fracturada, sin un fundamento firme en el respeto y amor por el otro. La luz de Dios queda ensombrecida y muy poco diálogo entre padres e hijos, y acuerdos sobre valores básicos de la convivencia lo que afecta al crecimiento normal de los niños.
En el presente artículo, reflexiono acerca de algunas carencias y problemáticas que afrontan las familias de hoy, así como los desafíos que deberán asumir para renovar su papel en una sociedad, siendo los verdaderos protagonistas en la historia de vida de los hijos y coadyuvando a la escuela en esta ejemplar misión educativa. Esta reflexión la realizaré con el apoyo de textos del Papa Francisco y nuestro Santo Patrono San José de Calasanz.
La vida está acompañada de diferentes cambios marcados por acontecimientos que transforman la realidad de cada miembro de la familia. Cada cambio requiere un ajuste para seguir avanzando. Para afrontar y resolver las crisis que se presentan durante el ciclo vital, la familia tiene un papel fundamental, tal como lo recuerda el Papa Francisco a los matrimonios, durante la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia en el 2021:
Ciertamente, educar a los hijos no es nada fácil. Pero no olvidemos que ellos también nos educan. El primer ámbito de la educación sigue siendo la familia, en los pequeños gestos que son más elocuentes que las palabras. Educar es ante todo acompañar los procesos de crecimiento, es estar presentes de muchas maneras, de tal modo que los hijos puedan contar con sus padres en todo momento. El educador es una persona que «genera» en sentido espiritual y, sobre todo, que «se juega» poniéndose en relación. Como padre y madre es importante relacionarse con sus hijos a partir de una autoridad ganada día tras día. Ellos necesitan una seguridad que los ayude a experimentar la confianza en ustedes, en la belleza de sus vidas, en la certeza de no estar nunca solos, pase lo que pase.
La familia es una institución muy dinámica, por lo tanto, sujeta a cambios que provocan dificultades y obstáculos. Entonces, se debe acudir a la flexibilidad y al diálogo permanente para afrontar la crisis entre sus miembros, garantizando protección y afecto para sus miembros.
En muchos casos, se priva a los niños de elementos fundamentales para su desarrollo. Se evidencia una ausencia de diálogo y escucha en el hogar familiar.
Aunque los padres necesitan de la escuela para asegurar una instrucción básica de sus hijos, nunca pueden delegar completamente su formación moral. El desarrollo afectivo y ético de una persona requiere de una experiencia fundamental: creer que los propios padres son dignos de confianza. Esto constituye una responsabilidad educativa: generar confianza en los hijos con el afecto y el testimonio, inspirar en ellos un amoroso respeto. Cuando un hijo ya no siente que es valioso para sus padres, aunque sea imperfecto, o no percibe que ellos tienen una preocupación sincera por él, eso crea heridas profundas que originan muchas dificultades en su maduración. Esa ausencia, ese abandono afectivo, provoca un dolor más íntimo que una eventual corrección que reciba por una mala acción (Francisco, 2016) .
Es importante el grado de implicación que los padres deben tener en la formación y acompañamiento escolar de sus hijos, para contribuir de manera positiva en su desarrollo. Se habla de un acompañamiento de calidad cuando el tiempo de interacción padre e hijo sea con el objetivo de escucharlo, motivarlo, valorando el esfuerzo que realice, de reforzar su comportamiento positivo, sentirse y mostrarse a gusto con lo que su hijo es, con unas expectativas que le resulten alcanzables.
Es importante mantener una expectativa positiva hacia los hijos para que se sientan seguros, motivados y confiados en que son capaces de obtener buenos resultados y responder al voto de confianza que se les deposita. De esta manera, se cultiva su autoestima y se consolida una identidad que va acorde con lo propio de su ciclo vital. Este acompañamiento permite el crecimiento y desarrollo integral, como en el caso de San José de Calasanz que hace referencia a la presencia amorosa de sus padres durante su formación y el cual describo en el siguiente párrafo extraído del libro del P. Miguel Ángel Asiain Sch.P. “15 cartas de Calasanz a un colaborador laico”:
Tuve la suerte y la gracia de nacer de una familia cristiana infanzona y numerosa. Todo esto me marcó. La honradez y trabajo de mi padre, su seriedad y buen hacer, su fe inquebrantable y su adhesión a la iglesia y a cuanto mandaba, lejos de cualquier duda. El amor de mi madre, su delicadeza, el cuidado que tuvo siempre de todos nosotros, sus hijos, y de nuestra educación, calaron hondamente en mi corazón.
En testimonios como el de José de Calasanz, se confirma lo indispensable que es el apoyo que se realice a los padres que no están cumpliendo su función. Necesitan herramientas para acompañar a sus hijos, gestión de emociones, resiliencia, empatía y tolerancia.
Uno de los desafíos fundamentales frente al que se encuentran las familias de hoy es seguramente el desafío educativo, todavía más arduo y complejo a causa de la realidad cultural actual y de la gran influencia de los medios de comunicación. La Iglesia desempeña un rol precioso de apoyo a las familias, partiendo de la iniciación cristiana, a través de comunidades acogedoras. Pero me parece muy importante recordar que la educación integral de los hijos es «obligación gravísima», a la vez que «derecho primario» de los padres. No es sólo una carga o un peso, sino también un derecho esencial e insustituible que están llamados a defender y que nadie debería pretender quitarles (Francisco, 2016).
El Pacto Educativo Global me ha permitido reflexionar sobre el verdadero sentido de la familia y lo fundamental que resulta ser partícipes y protagonistas de la formación de sus hijos como primera institución de la sociedad, a través del ejemplo y la vivencia de valores cristianos que conduzcan a la consolidación del amor entre sus integrantes, en donde la comunicación y el diálogo permeen la interacción entre los mismos.
Asímismo, acoger con inmenso amor las reflexiones de nuestro Padre San José de Calasanz (libro del P. Miguel Ángel Asiain Sch.P. “15 cartas de Calasanz a un colaborador laico”), especialmente cuando nos enseña de la misión como educadores:
Hoy vosotros debéis enseñar en un contexto diferente del nuestro. Mantener la fe en una sociedad secular. Aceptar a Dios en un mundo donde no se evidencia, instruir a los niños en los valores de justicia, paz e igualdad, superar las diferencias impuestas por sus mayores, creer que todo eso es luchar por la liberación de la persona, aunque sea de una forma distinta a como nosotros los hacíamos.
Referencias:
- Asiain, M. Á. (2007). 15 cartas de Calasanz a un colaborador laico. Madrid:ICCE.
- Francisco. (2021). Carta del santo padre francisco a los matrimonios con ocasión del año “familia amoris laetitia”.Dicastero per la Comunicazione – Libreria Editrice Vaticana.
- Iglesia Católica. Papa (2013 – : Francisco)., & Francisco, P. (2016). Amoris laetitia: Exhortación Apóstolica del Santo Padre Francisco : los obispos, a los presbíteros y diáconos a las personas consagradas y los fieles laicos : sobre el amor en la familia. Lima: Asociación Hijas de San Pablo.