En julio de 1993 un grupo de 22 jóvenes de los grupos juveniles Hinnení de Valencia vivieron la experiencia de vivir dos semanas en comunidad al servicio de los más necesitados. Organizaron apoyo escolar para los más necesitados de la escuela, en un centro de refugiados y con los niños del barrio. Los que participaron declaran que fue una experiencia tan impactante que originó un voluntariado escolapio social (VES) que se comprometió a seguir colaborando en diversas asociaciones de infancia y acompañar a jóvenes inquietos por el servicio

Año tras año se iban organizando campos de trabajo de verano iniciando a cientos de jóvenes en el compromiso social, abriéndoles nuevas perspectivas humanas y cristianas.

La Asociación VES se integró en la red Itaka-Escolapios, pero siguió en la misma dinámica de trabajo ya conectada con los jovenes del Movimiento Calasanz. Desde hace 10 años, también se realiza esta experiencia en Aluche (Madrid).

29 años después, en julio de 2022 se organizó un nuevo campo de trabajo en las Escuelas Pías “San Joaquin “de Valencia que siempre acoge muy bien a los jóvenes. Recogemos en este post la experiencia que han tenido Belén y Natalia.

El campo de trabajo es una experiencia de dos semanas que junta a 20 jóvenes con la finalidad de vivir el voluntariado al completo. Durante las dos semanas, vamos por las mañanas a diferentes asociaciones (Saó, Llum, Juana María y Proyecto Vivir) que por medio de campamentos urbanos ofrecen la oportunidad de pasar un buen verano a los niños. 

Aunque la mayoría somos de Valencia o alrededores y podríamos ir y venir todos los días fácilmente; lo que hace que esta experiencia sea realmente diferencial, es que no se limita a entregarte al servicio por medio de los niños, sino que es una experiencia de voluntariado integral, de aprendizaje y desarrollo personal. No solo vamos por las mañanas a las asociaciones, sino que por las tardes recibimos formaciones relacionadas con el voluntariado como forma de vida.

El grupo de voluntarios de este año ha sido bastante heterogéneo, contábamos con gente, como es normal, de los colegios de Carniceros, Calasanz y Gandía, pero también había jóvenes de otras partes de España, en concreto, Madrid, Vitoria y Tenerife. Pero además han estado con nosotros dos juniors escolapios procedentes de Indonesia. Esto nos ha permitido compartir las diferentes culturas y que todavía sea más enriquecedora esta experiencia. A pesar de la heterogeneidad, hemos tenido sentimiento de grupo desde los primeros días, lo que ha favorecido que se haya creado un espacio seguro donde hemos podido expresarnos y compartir los sentimientos y vivencias del día a día.

Creo que hablamos por todos al afirmar que han sido dos semanas que no han dejado indiferente a nadie y el bagaje lo llevaremos con nosotros para siempre. Por lo que invitamos a que si se presenta esta oportunidad no la dejes pasar.

Belén Songel y Natalia Verger, voluntarias.