Hablar de la historia de esta “aventura educativa” es remontarnos treinta y cinco años atrás con la llegada la ciudad de La Romana de la Orden de las Escuelas Pías a petición de Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito por insistencia del misionero italiano Sebastián Cavalotto. Los escolapios llegados a la parroquia de Cristo Rey heredaron las escuelas fundadas por el padre Cavalotto en el ámbito de la parroquia (escuela San Pedro). Después fundaron otra en el área de la en ese entonces capilla San Eduardo.

Es en la Escuela Parroquial San Eduardo donde surge la idea de fundar un centro educativo del nivel secundario bajo la modalidad técnico – profesional. Esa idea se materializó en el año escolar 2003 – 2004, iniciando las dos primeras secciones con los estudiantes que venían de 8vo de básica, tanto de la Escuela Parroquial San Eduardo como de la Escuela Parroquial San Pedro Diurna. Dos años más tarde, para el curso 2005 – 2006, se inicia ya con la formación técnico – profesional con la modalidad de Servicios Turísticos. Más adelante se incorporan las modalidades de Informática, Enfermería y Producción de Radio y Televisión, para completar las cuatro modalidades que ofertamos, aunque ya bajo otros nombres a causa de la readecuación curricular vigente en el país.

Indudablemente el Politécnico Calasanz, además de ser un centro de formación académica, constituye también un espacio donde los jóvenes se forman como personas, fortaleciendo el sentido de pertenencia al proyecto calasancio en un ambiente apto para el desarrollo de ideas, acciones y actitudes. 

En nuestra Escuela Técnica se aprende a través de la práctica. En poco tiempo los alumnos salen con los conocimientos prácticos que tanto demandan las empresas. Se obtiene experiencia laboral con nuestro programa de pasantías (Prácticas en centros de Trabajo),

A lo largo de estos años, nuestros estudiantes y sus familias se han sentido muy satisfechos con la formación que han recibido. Formarse en el Politécnico Calasanz les ha dotado de las herramientas necesarias para que puedan acceder a puestos de trabajo que les permiten pagar sus estudios universitarios y colaborar económicamente con sus familias. Las excelentes calificaciones de nuestros alumnos son tomadas en cuenta por distintas instituciones de educación superior, otorgándoles becas para estudiar medicina, administración de empresas, ingeniería (en todas sus ramas), pedagogía, psicología, informática, entre otras. Además, muchos de nuestros egresados se han destacado en distintos ámbitos profesionales, ejerciendo sus oficios técnicos aprendidos en el centro y en la universidad, marcando así la diferencia.

Realmente ha sido un acierto que los escolapios apostaran por una formación profesional de calidad para los jóvenes de La Romana. Responde bien a la intención de San José de Calasanz que quería que sus alumnos salieran de la escuela con habilidades que les permitieran ganarse la vida de modo honesto.

Definitivamente, a lo largo de estos dieciséis años, el Politécnico Calasanz ha marcado la diferencia en la construcción de una mejor nación, abriendo un mundo de posibilidades a nuestros estudiantes y sus familias y siendo un punto de referencia para los demás centros educativos de la ciudad y la región.

Prof. Julio Martínez

 

 

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