Como en todas las instituciones educativas, la cuarentena también ha afectado a nuestras casas de acogida en Salamanca. La mayoría de los menores que residen en las “Casas Santiago” no pueden convivir con sus familias por diferentes problemas que tienen, por lo que tenemos que darles acompañamiento en la grave crisis que pasa nuestro país.

Les apoyamos diariamente en los estudios y las terapias específicas que necesitan. Con la ayuda de un equipo de educadores, practicamos deporte con ellos, realizamos multitud de actividades de ocio sano como la música y distintas disciplinas artísticas. Cuidamos los jardines, podamos los árboles y cuidamos el huerto. Las asambleas presenciales entre las diversas casas son muy importantes en nuestro proyecto educativo; pero como vivimos una situación excepcional, las hacemos por video conferencia entre casa, lo que nos permite seguir conectados.

Con las limitaciones propias de la cuarentena, les ayudamos en las rutinas de cada día y que estén activos en todo momento. Llevamos quince días con algún educador de baja, pero la mayoría de ellos está en activo, siempre dispuestos y sin desfallecer. Funcionamos sin jerarquías y tomamos las decisiones de modo participativo.

Los alumnos del centro de formación profesional Lorenzo Milani y de la Casa Escuela “Santiago Uno” siguen el curso “on line” con profesores muy capacitados y con amplia experiencia en este ámbito.

Seguimos apoyando las escuelas de Marruecos y las familias de los niños a los que les construimos la casa este verano. También, hemos asumido el gran proyecto del P. Antonio Romo con un valiente equipo de educadores jóvenes “Mil caminos por un puente de vida” donde apoyamos una residencia con quince inmigrantes sin papeles y sin techo. Los muchachos cuidan seiscientas ovejas, hacen queso con profesionales y cultivan hortalizas en huertos ecológicos.

Espero que las administraciones públicas entiendan que el problema de los menores en riesgo social no lo resuelven las gestoras con su burocracia. No es justo la falta de apoyo institucional para este recurso tan importante para la ciudad de Salamanca y su Provincia.

Hay aspectos de la vida que no se compran con dinero, sobre todo cuando hay que exponer la propia vida. Servir estos chavales es una oportunidad para demostrar la fe y los valores que tienen nuestros educadores.

La sociedad penaliza al que se entrega sin condiciones, al que ha abierto su casa a los necesitados. Las “Casas Santiago” es un servicio profesional sin perder su esencia evangélica.

Durante este tiempo de encierro, los chicos están demostrando una gran capacidad de resistencia y paciencia, a pesar de los problemas que viven.

Jesús Garrote

 

TESTIMONIOS DE LOS MUCHACHOS

VIOLETA.

¡Hola! me llamo Violeta. Desde que empezó este tiempo de cuarentena, pensaba que nos íbamos a aburrir mucho, pero la verdad es que, estamos haciendo muchas más actividades de las habituales.

La mayoría de mi tiempo estoy con el ordenador, pero también hay veces que me apetece estar con más gente y entonces salgo a jugar al pin – pon, al UNO o simplemente a hablar con mis compañeros. Estamos un poco aburridos y sólo podemos salir alrededor de la casa, pero no nos quejamos porque al menos, tenemos esos espacios para disfrutar un poco del aire libre.

En un día normal nos levantamos, nos vestimos y desayunamos. Después, limpiamos la casa y estudiamos durante hora y media, nos dejan un rato libre hasta que nos traen la comida los educadores de Santiago 1. Después de comer, hacemos la asamblea en la que, los educadores nos proponen varias actividades y cada uno elige la que más le apetece. Tenemos otro rato libre y después empezamos cada uno otra actividad que elige, merendamos y nos hacemos deporte: fútbol alrededor de la casa, flexiones, abdominales, baile…  Cada vez que hacemos deporte me siento libre porque puedo desahogarme si me ha pasado algo malo a lo largo del día.

Echo de menos a mucha gente de Valladolid y de Salamanca. Hay veces que me paro a pensar en qué cosas hago mal y qué cosas hago bien. Encerrada en casa, valoro más el tiempo de clases porque aprendo y estoy con mis amigos. Estar encerrados no es tan malo como pensamos porque valoramos más lo que tenemos.

 

ANDREA

Estoy pasando esta cuarentena superbién, en parte porque hacemos cosas en casa y no te aburres. Yo estoy en un centro de Salamanca llamado “Casa Escuela Santiago Uno”. Diariamente hacemos estudio por la mañana hasta la 1.30. Después tenemos un rato de descanso hasta las 3.00, hora de comer. Después, tenemos una asamblea de cómo ha ido la mañana y para ver que se hace por la tarde; por ejemplo, deportes, película, talleres y yoga.

A las 7.30 nos aseamos y preparamos la cena. Después hay otra asamblea para hablar de todo. Luego jugamos a un lobo o vemos una película. Sobre las 12.00 nos vamos a la cama.

Aunque echo de menos mucho a mis amigos de fuera, me siento muy bien aquí porque lo estoy llevando más o menos bien. Me gustaría hacer una canción con mis compañeros para dedicársela a las otras casas Santiago.

 

JOSEF

La cuarentena que estamos pasando en Santiago Uno es saca los valores del interior de la persona (solidaridad, generosidad). En este tiempo también nos deprimimos muchos la no poder ver a nuestros seres queridos, pero también se muestra esa valentía, ese león que tenemos dentro cada uno de nosotros por aguantar y convivir en paz los que estamos en casa.

Lo que deseo sinceramente es no caer en la enfermedad pues todavía nos queda mucho por vivir; por eso no debemos salir de casa en este tiempo. Sé que es difícil, pero si cada uno pone su granito de arena, sí se puede.

 

 

 

 

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