Javier Negro Marco. Sch.P.

Presencia escolapia de Logroño (España)

En primer lugar, siento una gran alegría y orgullo escolapio al leer este documento 11 del núcleo 3 del Capítulo General 48 porque nos presenta una misión escolapia hermosa y en gran parte llevada a la práctica en muchas presencias de la geografía escolapia. Ningún párrafo tiene desperdicio y abarca todos los campos de la misión escolapia:

  • La familia como sujeto y protagonista de la educación.
  • Atención a la participación desde los equipos de la presencia escolapia y de la Orden,
  • Colaboración con otros sujetos educativos no escolapios,
  • Atención a los procesos educativos integrales,
  • Impulso de una innovación colegiada y no individualista
  • Importancia de la interculturalidad en nuestra Misión
  • Diversas plataformas desde donde ejercer nuestro Ministerio
  • Importancia de la Comunidad cristiana escolapia y de la confluencia comprometida de todos los agentes educativos de la presencia escolapia.
  • Referencia a las diversas plataformas donde ejercer el ministerio.
  • “Escuela a tiempo completo” como lugar donde caben todas las actividades educativas y evangelizadoras con estilo escolapio.
  • Presencia escolapia en salida

Todo un programa escolapio para nuestras presencias y los países donde misionamos y en los que nos esperan. Y un programa para todos los agentes educativos y pastorales de cada presencia escolapia.

LINEAS DE ACCIÓN DEL SEXENIO:  El documento también unas líneas de acción claras, concretas y actuales para todos los agentes del Ministerio Escolapio:

  • El niño/a como centro de todo el proceso educativo
  • Dimensión evangelizadora de nuestro proyecto
  • Presencia de la Comunidad Cristiana Escolapia
  • Propuestas concretas que den eficacia a nuestro Ministerio escolapio
  • Integración en la dinámica del Pacto Educativo Global: relación y colaboración con la familia – educación en la ecología integral (solidaridad, paz y desarrollo, dignidad y derechos humanos) – trabajo en red con otras instituciones educativas y sociales – educación Intercultural – finalidad de conseguir una persona y un mundo más humano y positivo siguiendo la idea y originalidad de Calasanz.
  • colaboración y sinergia entre los equipos de trabajo en cada presencia escolapia en la Provincia y en la Orden.

¿Y AHORA QUÉ…?

La Santa Sede acaba de publicar la instrucción “La identidad de la Escuela católica para una cultura del diálogo” en la que se pide que el proyecto educativo de nuestras escuelas esté inspirado en el evangelio.  Pedro Huerta, secretario general de “Escuelas Católicas” en España constata que “cada vez hace más falta el apoyo mutuo ante las dificultades, el acompañamiento del personal, la atención a los alumnos y familias, el cuidado de todos los procesos educativo-pastorales”.

Al regreso del Capítulo General, muchos religiosos y laicos de nuestras presencias se han preguntado: ¿Qué habéis reflexionado, que habéis concluido, ¿qué ofrece de nuevo este Capítulo a nuestro Ministerio escolapio…?

Pienso que deberíamos conocer más en profundidad los documentos que el Capítulo nos ofrece y descubrir el camino que nos propone en clave de Sinodalidad. Quizá algunos sean escépticos el desconocimiento y la incorporación del proyecto que el Capítulo General nos invita a hacerlo realidad. Tal vez todavía nos falta mucho en la actitud de abandonar áreas de poder, de búsqueda de aplauso y reconocimiento individual e institucional. Y juntos enamorarnos de nuestro Ministerio;

Al escribir esta reflexión tengo presente los alumnos del colegio a los que acompañé en una convivencia. Me pedían el acompañamiento cercano de un escolapio en sus vidas, muchas veces vividas en soledad, o el grupo de padres/madres, que reclaman una escucha empática en su misión de educadores y de evangelizadores, que a veces muy inmersos en sus problemas piden vivamente que nuestro ministerio se arraigue en su hogar, como llevando a Calasanz a su casa y a su barrio.

Todavía nos perdemos muchas veces en discusiones tontas, en ideologías pasadas, en actitudes de poder y de tener; y nos falta convertirnos a la persona, al diálogo, la escucha de la interioridad propia y del otro, a la unidad para salir juntos a construir el mundo nuevo que el Papa Francisco tanto nos indica y urge.

En las reuniones con nuestros equipos de misión tendríamos que leer despacio este documento, interiorizarlo, dialogarlo, compartirlo y aterrizándolo en propuestas concretas de acción y evaluación continua. De lo contario, todo quedará en bellas palabras.