El día vigésimo del CG48, martes 8 de febrero de 2022, la asamblea capitular abordó el núcleo “Un ministerio insustituible”. Hubo una nutrida participación de los capitulares y pudimos disfrutar de la creciente biodiversidad pedagógica escolapia, así como acoger el Pacto educativo global como una manera sistémica de responder desde la escuela a todos los desafíos. Quisiera resaltar desde mi óptica tres aspectos del ministerio escolapio que se abre al futuro.

Sociedad del conocimiento: estamos en un momento histórico en el que el conocimiento es bien valorado, es un bien social al que se le inyecta gran cantidad de dineros públicos porque sus réditos se multiplican para el bienestar nacional. La revolución del fuego, de la rueda, de la imprenta, la industrial y la tecnológica adquieren nuevo valor a través del conocimiento. Saber, saber aprender, saber que es muy poco lo que sabemos sobre el mundo, aprender a lo largo de toda la vida, aprender a saborear el conocer, son frases que nos acompañan en los diversos artículos sobre pedagogía en la actualidad.

El saber del maestro, que es saber aprender y saber enseñar, hace que nuestra profesión docente y escolapia sea bien apetecida en medio del naufragio en el mar de información y desinformación. Saber buscar, saber adquirir disciplina para fortalecer habilidades, saber reencontrar la ruta del saber, son nuevas habilidades para estar orientados y orientar a otros.

Por esto el CG48 en cuanto a Ministerio no se plantea dilemas irreconciliables entre EF y ENF, o entre escuela y parroquia, etc. Los planteamientos se dirigen especialmente a los lugares pedagógicos y a los posibilitantes para vivir con profundidad el servicio educativo: la centralidad de Jesucristo.

Presencia escolapia virtual: proposición retomada del CG47 para caminar hacia el lugar digital en el que, en medio del océano de información, podamos ofrecer un oasis de estabilidad formativa. Se trata de reflexionar en cómo hacernos presentes a quienes buscan quién les reparta el pan de la fe y la cultura -compañeros-, y quién los acompañe en su caminar -pedagogos-. La resiliencia de los sistemas educativos nacionales se mide en su capacidad para mantener a sus estudiantes en un ritmo de aprendizaje definido con independencia del vaivén de los acontecimientos traumáticos: pandemias, guerras, carestías, etc. La Escuela Escolapia Virtual (EEV) puede funcionar como un sistema lacustre amplio que acoja en época de inundación la ola de migrantes digitales y ofrecerles refugio a través de: – guías en el mar de información sobre cómo y dónde encontrar lo valioso para su crecimiento humano-espiritual; y, – ritmo dosificado adaptado al nivel de cada estudiante.

Acompañamiento: aunado a esta EEV se ha propuesto el acompañamiento personal como un emergente topos scolopicus, un lugar en el que el carisma escolapio puede prestar un gran servicio. De allí la importancia de que las Escuelas Pías sean un lugar seguro para todos. Esto supone una gran inversión de tiempo y esfuerzo para que los adultos podamos crecer en amor ordenado. Acompañar y ser pedagogos requiere recoger los afectos y ordenarlos para dar con responsabilidad y libertad el don carismático recibido.

En conclusión, en el marco de la sociedad del conocimiento, tanto una Escuela Escolapia Virtual como el Acompañamiento personal son dos senderos que llevan sello de identidad calasancia.

Juan Pablo Anduquia, Sch.P.