En espera que la nueva Congregación General dé forma a los documentos aprobados por el Capítulo General, reiniciamos las publicaciones semanales de esta página Web que nació a raíz del Congreso Internacional de Educación Escolapia (Coedupia) celebrado en Chile en abril de 2017. Desde entonces, se han publicado con frecuencia semanal algunas reflexiones y experiencias educativas muy valiosas que se dan en las Escuelas Pías.

En la última semana del Capitulo General se dedicó un día para dialogar sobre las líneas de futuro de nuestro ministerio escolapio, ya con la participación de un buen grupo de jóvenes de venidos de diversos países. Fue un dialogo sincero que puso al descubierto nuestra pasión por evangelizar a través de la educación y que mantenemos viva la llama de educar a los más pobres con una creatividad extraordinaria.

El documento aprobado sobre ministerio tiene una estructura sencilla.

En primer lugar, se hace hay una descripción sobre las diversas plataformas donde se realiza nuestra misión: la escuela popular, la educación superior, el centro de educación no formal, la parroquia e iglesia con culto, las residencias e internados. Después de treinta años de reflexión, la Orden reconoce que nuestro carisma no se encierra sólo en la escuela, sino que se desarrolla también en otros espacios. Esta constatación es una buena noticia, sobre todo en países donde es casi imposible abrir una escuela popular porque da oxígeno a nuestra misión entre niños y jóvenes. Se produjo un interesante debate sobre la significatividad social y evangelizadora de las escuelas que actualmente tenemos y renovamos nuestro compromiso por seguir trabajando en la escuela.

En segundo lugar, el documento refuerza la importancia de cuidar la identidad escolapia de cada una de las plataformas de misión tomando en cuenta los diez elementos de identidad calasancia aprobados en el 46 Capítulo General de 2009 y que tienen su concreción en los textos aprobados sobre escuelas, parroquias, salas de tareas y hogares.

Seguidamente, se recoge una reflexión sobre la necesidad y urgencia de que nuestras obras educativas se actualicen con los “signos de los tiempos” y sean innovadoras sin perder la identidad fundacional: “en el mundo de la educación, quien no innova, se queda desfasado. Por otro lado, la transmisión del conocimiento culturalmente pertinente en cada momento exige, el diseño de procesos de innovación permanente que capaciten no solo para acceder a un acervo cultural heredado sino también para crear conocimiento”.

Y finalmente se proponen cinco líneas de acción para el trabajo del próximo sexenio.

  1. Avanzar en los procesos de identidad calasancia de todas nuestras plataformas de misión.
  2. Potenciar la dimensión evangelizadora de nuestro proyecto educativo
  3. Poner a los niños en el centro de todo el proceso educativo
  4. Integrarse en la dinámica del Pacto Educativo Global.
  5. Articular la relación y el trabajo entre los equipos de la Orden y las Demarcaciones.

Por su especial importancia, el Movimiento Calasanz junto con el proceso sinodal de los jovenes tuvo un tratamiento aparte.

Durante el sexenio 2015-2021 y a través del trabajo del secretariado y de los diferentes equipos de trabajo, se puso el acento en varios aspectos de nuestro ministerio: la identidad calasancia y la innovación educativa, el trabajo en redes, la opción por los pobres, la educación no formal, la misión en las parroquias, el Movimiento Calasanz y la Oración Continua.

El documento recoge y valora el trabajo de años anteriores e introduce el desafío de integrarse en la dinamica del Pacto Global por la Educación impulsado por el Papa Francisco.

Conscientes de nuestra propia fragilidad, durante los 20 días de Capítulo, ha reinado un moderado optimismo entre nosotros. La urgencia de la misión nos sigue apasionando y nos impulsa, como a Calasanz, a seguir unidos, alegres manteniendo las escuelas abiertas a pesar de las dificultades del camino. Seguimos avanzando bajo la guía del Espíritu Santo.

P. Javier Alonso