El estudiante modelo en los reglamentos escolares según Calasanz
Extracto del artículo de Miguel Ángel Asiain publicado en Analecta Calasanctiana nº 65. (junio 1991).
A lo largo de su actividad pedagógica, Calasanz redactó diversos instrumentos de ayuda para los maestros y alumnos de sus escuelas; les dio nombres diferentes. Hoy nosotros, mejor que peor, los agrupamos bajo el epígrafe de «reglamentos escolares» Tenían distintas miras; a veces, dar a conocer en los lugares donde comenzaban las escuelas, lo que pretendían ser, y el orden que se iba a seguir en ellas; otras, que los estudiantes supieran a qué atenerse, y no pudieran alegar ignorancia; finalmente, que los mismos maestros tuvieran unas normas que les indicaran el modo de obrar en todo el área pedagógica. La utilidad de estos reglamentos se desprende inmediatamente de lo dicho. Conocemos trece, además de la «Breve relación» que es una exposición del funcionamiento de las escuelas allá por el año 1610.
En este breve artículo deseamos exponer el modelo de estudiante que se desprende de estos reglamentos; manifiestan la mente de Calasanz respecto a este elemento. Al mismo tiempo indicaremos las disposiciones pedagógicas que se desprenden de los mismos. A todo ello antecederá una sencilla comparación de esos reglamentos.
El estudiante modelo queda retratado en los reglamentos que escribió.
Virtudes que debe poseer
El estudiante modelo de las Escuelas Pías debe ser una persona que se esfuerza en poseer las virtudes, en especial en tener grabado en su corazón el temor de Dios y en implorar con mucha asiduidad la sabiduría del Espíritu Santo. Debe ser obediente; obediencia que ha de prestar al Prefecto de las escuelas a sus propios padres y a los maestros que tiene. A la obediencia debe unir a veces la reverencia como cuando trata con los maestros, padres y oficiales de las escuelas. Ha de ser además sencillo, no pretendiendo “ningún honor, preeminencia o mayorazgo sobre los demás a título alguno, si no es por el valor del talento o la integridad de costumbres”. Diligente en el estudio y en las clases; puntual en acudir a ellas cuando toca la campana. Ha de guardar modestia en la iglesia, en clase e incluso cuando va de camino a su casa. Calasanz une la modestia con el silencio y pide ambos en las escuelas, en la clase, en misa y en la calle camino a casa. Ha de ser devoto en misa, -donde ha de añadir también la atención y el silencio-, en el rezo del oficio y en la comunión. Fervoroso en la oración, reverente cunado oye misa. Comedido en las clases, ha de conversar con urbanidad y modestia, y saludar cortésmente a los padres dondequiera que se encuentren.
Aspectos que debe cuidar
El estudiante modelo no viene descrito sólo de una manera positiva con las virtudes señaladas sino de una forma negativa, a través de todo aquello que debe cuidar. Nos referimos a tres vertientes.
Primera, cuidado de la castidad, a la que Calasanz atiende sin nombrarla de una manera directa, sino más bien por medio de los comportamientos que quiere se eviten. Por eso los maestros no han de ser parciales en el trato con los alumnos, ni mostrar afecto particular, o bien favoritismo. No está permitido tampoco que los acaricien en particular ni que traten a solas con ninguno fuera de las escuelas. Cuando haya que castigarlos, sea siempre con la mano abierta y encima de la ropa, nunca sobre la carne desnuda. Por su parte, el alumno de las Escuelas Pías no debe tener ninguna «familiaridad particular que dé mal ejemplo a otros, ni debe permitirse tocar a nadie, ni aun en broma. Le está prohibido leer libros perniciosos o disolutos e incluso aun profanos. Además no ha de ir a «espectáculos públicos, comedias, charlatanes, juegos y cosas semejantes, ni tomar parte en recitados públicos sin licencia del prefecto», aunque sean buenos y honestos. Junto a eso el santo no quería que los alumnos fueran unos- a las casas de los otros, ni que fueran a nadar o a ver nadar a otras personas, a no ser que estuvieran acompañados por sus parientes
Segunda, Calasanz desea también que se ponga mucho cuidado en las palabras. Por eso el alumno de las Escuelas Pías ha de evitar juramentos, injurias, palabras poco honestas y más aún las obscenas.
Tercera, pide al escolar que cuide al comportamiento en una gran variedad de situaciones que señalamos a continuación. No ha de despreciar a nadie, ni molestarlo, ni dar escándalo o portarse inmodestamente; no ha de ir a los “bares, tabernas y lugares donde se juegue y haya reservados para el juego”, ni tampoco a la plaza pública. No ha de tratar con aquellos muchachos que no estudian en las Escuelas Pías. Y junto a esto, el santo legisla un conjunto de normas que nos hacen conocer el ambiente en que se movía aquella muchachada pobre. En la mayoría de los reglamentos pide que “nadie se atreva a llevar a la escuela armas de cualquier género, tanto ofensivas como defensiva, no siquiera armas ni tinteros con puntas de hierro y de acero”, dado lo repetido de la norma quiere decir que era frecuente este comportamiento y que el santo quiere atajarlo de raíz. Otra norma bastante repetida:
“Absténganse todos de rayar en las paredes de la clase, Iglesia y patio, en ventanas, bancos u otro lugar con cuchillos, llaves, hierros, carbón o yeso, más _aún de ensuciarlos con tinta, fango u otra suciedad; tampoco escribirán sus nombres ni los de otros ni pintarán si harán cosas semejantes”
En tercer lugar prohíbe lo siguiente: “No jugarán a las cartas, a los dados ni a las tabas, estando prohibidos, ni tan siquiera a otros juegos, aunque lícitos, en que intervenga el dinero y en lugares públicos y con quien no frecuente nuestras escuelas”
Por último, el alumno de las Escuelas Pías no debía pegarse con nadie, ni dar puñetazos, bofetadas o cargas, ni tan siquiera en broma
Haciendo una breve radiografía del estudiante modelo en el pensamiento de Calasanz, tenemos:
- en la virtud, había de estar fundamentado en el temor de Dios, atento al Espíritu, y poseer un conjunto devirtudes que hacían de él una persona buena y equilibrada;
- en su actuar, cuidadoso en la castidad y delicado en las palabras, había de evitar los comportamientos violentos, desarraigados, escandalosos o inurbanos
- de vida interior profunda, sacramentalmente muy fervoroso y cumplidor;
- estudioso, puntual y aplicado, activo y atento;
- de trato reverente con los maestros, obediente a sus padres, cuidadoso y educado con sus compañeros;
- con un horario lleno, que Calasanz cuidaba para que no se pudiera entregar al ocio, del que provienen todos los
Algunos elementos pedagógicos que aparecen -otros más concretos en el cuerpo del estudio:
- Calasanz busca siempre el buen nombre de los maestros;
- se preocupa de establecer relación con los padres de los alumnos, buscando al mismo tiempo el bien de éstos y el descargo de las escuelas, si resultaba que los niños no adelantaban en los estudios;
- organiza todo en función del mejor aprendizaje de los niños;
- Muestra una profunda preocupación por los textos que caen en manos de los alumnos, y legisla repetidamente sobre el tema;
- Presta una atención muy grande al método de enseñanza, e indica el comportamiento de los alumnos en este asunto;
- los maestros han de estar siempre al servicio de los niños.