Francisco Javier Alonso. Delegado general para un “Ministerio Insustituible”

La misión escolapia en nuestars presencias sería impensable sin la colaboración generosa de tantas personas que dedican parte de su tiempo en la pastoral, el tiempo libre, el arte, el deporte y la acción social, entre otras actividades. En algunos lugares, su aporte es decisivo para cuidar a los más vulnerables.

En abril comenzamos un curso on-line de voluntariado escolapio uniendo diferentes redes de misión de las Escuelas Pías: Pastoral Juvenil (RPJ), Movimiento Calasanz, Parroquias Escolapias e Itaka Escolapios de diferentes demarcaciones de la Orden para reflexionar juntos sobre la identidad y realidad de voluntariado escolapio y adquirir herramientas para la formación permanente.

Inicialmente se inscribieron unas 126 personas de las demarcaciones de Emaús, Betania, México, Californias, Nazaret, Chile, Centroamérica y Caribe y un junior de Polonia. Se incorporó al principio un grupo de África Central, pero decidimos hacer con ellos un planeamiento aparte por el tema de la lengua y la dificultad de conexiones.

Los objetivos del curso han sido:

  1. Profundizar en la identidad escolapia de los voluntarios que colaboran en algún proyecto de misión de las Escuelas Pías.
  2. Conocer los diferentes proyectos donde se puede ejercer la misión escolapia.
  3. Presentar un modelo formativo valioso para crecer en identidad escolapia.

La edad media de los alumnos ha sido de 37,4 años, 77 mujeres y 44 varones. El perfil es muy diverso: jovenes exalumnos, padres de familia, colaboradores de parroquias, educadores de las escuelas y algunos religiosos. Trabajan como educadores en el Movimiento Calasanz, en grupos de tiempo libre, en iniciativas de acción social y en el ámbito de la promoción cultural.

El curso ha constado de 8 encuentros virtuales dirigidos por un equipo de facilitadores de las diferentes plataformas: Guillermo Gómez, P. Juan Carlos de la Riva, Jon Calleja, Nacho Oyanguyen, Mayte Ramírez y el P. Javier Alonso que coordinó el curso. Ha tenido una periodicidad quincenal en los que se ha profundizado en un tema concreto, se han compartido experiencias valiosas y por grupos pequeños, se ha dialogado sobre el tema propuesto.

El sábado 19 tuvimos un encuento por ZOOM donde los alumnos expusieron el trabajo final, un plan de mejora de voluntariado en la propia presencia. Llegaron al final del curso representantes de las presencias de Valencia, Algemesí, Albacete, Madrid, Oviedo, Vitoria, Pamplona en España. Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Tijuana En México. La Romana en República Dominicana. Valencia, Barquisimeto, Carora y Maracaibo en Venezuela. Bogotá, Medellín en Colombia. Lima en Perú y Santiago de Chile.

Este curso ha sido una hermosa experiencia de comunión donde hemos trabajado diferentes redes y demarcaciones escolapias en un mismo proyecto formativo. Sin duda, ha sido un descubrimiento gozoso comprobar la gran riqueza educativa que hay en las Escuelas Pías y una señal de vitalidad carismática.

Algunos de los participantes nos comparten su experiencia del curso:

Ha sido una experiencia gozosa de encuentro con las personas de la familia escolapia a lo ancho del mundo. Los testimonios que escuchamos en cada sesión y el trabajo en grupo me ayudan a poner nombre y rostro a la comunidad que formamos, asi como conocer experiencias muy interesantes. Los trabajos que nos han encargado son sencillos pero dirigidos a reflexionar sobre la realidad de cada presencia. Es un curso totalmente recomendable para abrir los ojos a muchos temas relacionados con nuestra actividad cotidiana y para descubrir más sobre el carisma escolapio. Roberto Zabalza. Coordinador proyecto Ikaskide Pamplona.

El curso me ha servido para renovar la ilusión por mi realidad local en la que tenemos mucho camino hecho, pero donde queremos reforzar un acompañamiento basado en el cuidado, que permita crecer al voluntario y le haga identificarse con unas Escuelas Pías que trabajan por la transformación de la sociedad. Además, ha sido una alegría tremenda compartir el curso con hermanos de todo el mundo, ver que muchas veces los problemas y los retos son parecidos, pero que todos nos sentimos parte de la familia escolapia y tenemos sueños compartidos. Itziar Vañó. Itaka Escolapios-Valencia

Nuestra experiencia en este curso ha sido extraordinaria. Estamos agradecidos con Dios por el llamado a ser parte del voluntariado escolapio y conocer más a nuestro fundador «San José de Calasanz». Una frase que nos llamó la atención fue: «he encontrado en Roma el modo de servir a Dios, haciendo el bien a los más pequeños y por nada del mundo lo dejaré» y de este modo queremos servirte señor. Yurlay Rincón. Parroquia San Ignacio de Loyola. Maracaibo.

Para mí este curso ha representado una oportunidad de acrecentar mi formación en el camino de darme a los demás a través del servicio a los demás. Me han fortalecido y enriquecido todos los testimonios que tuvimos la dicha de escuchar. La vivencia de otros, en lugares distintos del mundo, pero con el mismo sentido misionero, amplió la perspectiva que tenía del voluntariado. Considero que, como presencia escolapia, luego de terminando este curso, podemos fortalecer la promoción del voluntariado a través de la formación de un equipo que se encargue de ello y al cual podemos apoyar con las herramientas recibidas durante este tiempo de preparación. Mary Flor leal. Movimiento Calasanz. Carora.

Una gran riqueza los más de 20 testimonios sobre el tema del voluntariado de diferentes realidades de la Escuela Pía; el aprendizaje con las presentaciones de los 8 temas; la fraternidad y escucha en los espacios de compartir en los pequeños foros; la reflexión y trabajo en equipo al iniciar la puesta en práctica de lo aprendido desde nuestras presencias. Importante poder seguir con estos espacios y trabajar con líneas comunes el tema del voluntariado. Maye Martínez. Coordinadora Voluntariado Itaka Escolapios-México.

Lo que más me impactó del curso fueron los testimonios y tener la oportunidad de compartir con tantas personas que dan su vida con alegría y generosidad. Me hizo centrar mi vocación, descubriendo que el Voluntariado es un camino de Conversión y el estilo de vida que quiero vivir. La gran expectativa ahora es darle una inyección de vida a nuestros proyectos, trabajar en los Itinerarios educativos y seguir encontrando las raíces del Voluntariado Escolapio en Calasanz. Sandra González. Suba (Bogotá)

Este curso de voluntariado nos ha acercado mucho más a la misión de las Escuelas Pías, pues hemos podido conocer el testimonio de muchos otros voluntarios. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, por lo cual queremos acercarla y que se vea reflejada también en nuestro voluntariado. (Miguel Ángel Belenguer. Valencia. Campamento de OREA)

Sin duda, este tiempo de reflexión compartida a partir de la realidad de nuestras presencias nos ha dado luces para seguir avanzando en nuestra misión escolapia, especialmente con los más pobres. Gracias a todos los que ha participado, especialmente a los que han preparado los temas con tanto cariño. ¡Calasanz Nos Une en la misión!