En mayo de 2020, Scholas Ocurrentes había convocado un Congreso en Madrid para reflexionar sobre el “Pacto Educativo Global” que el Papa Francisco está impulsando. La cuarentena ha obligado a suspenderlo, pero no ha sido excusa para que 300 docentes de 21 países de todo el mundo se dieran cita en el ciberespacio durante tres horas para compartir cómo se está viviendo la realidad actual de la educación en el contexto del COVID-19 y lo que vislumbran para los próximos tiempos. De las Escuelas Pías participaron el P. José Victor Orón y el P. Javier Alonso.

Todos coincidieron en la necesidad de que se faciliten espacios de diálogo para acompañarse e intercambiar experiencias para enfrentar juntos esta crisis. Las palabras más escuchadas fueron creatividad, flexibilidad, responsabilidad, tiempo, empatía, solidaridad, aprendizaje colaborativo, esperanza y oportunidad.

Carlo De Nitti, profesor de una escuela en Bari, comparte que: “Scholas nos puede enseñar cómo mantener la cultura del encuentro y del diálogo”. Jairo Restrepo, desde Cali, Colombia, expresó: “Todo esto ha permitido descubrir una creatividad de parte de los docentes y de los estudiantes […] Ha sido una experiencia muy agotadora, pero al mismo tiempo muy edificante”. Planteó una gran preocupación por la tensión que vive el docente en el momento actual, como parte de una familia y a la vez dando clase. “La parte que me preocupa es el entorno familiar de mis compañeros docentes, porque tienen esposas, tienen hijos. Me preocupan los estudiantes, que en un país como el nuestro, no tienen todos los medios para ellos poder responder académicamente […]. Tenemos que ver cómo podemos trabajar juntos en esta tormenta docentes, directivos, estudiantes; y no dejar que el temor destruya la posibilidad del aprendizaje”.

Bárbara, profesora de Nápoles explicaba que los profesores necesitan ayuda de sus estudiantes en el entorno virtual porque ellos saben mucho más y esto hace que los estudiantes se sientan útiles. En este sentido, considera que la pandemia los ha unido más. En la misma línea, Ítalo Fiorin, desde Roma, agregó que antes se ignoraban unos a otros y que lo importante es vencer esta pandemia, pero también cambiar la normalidad de un modo más empático, más creativo, con los jóvenes al lado, al mismo nivel que los docentes.

Marcela Andrea Galarza es maestra en un jardín de Resistencia en Chaco (Argentina). Explicaba que las familias también son parte de la educación y que ambos, escuela y familia, deben estar mirando hacia la educación que quieren para el niño. “Cuesta quedarse quieta cuando las ‘seños’ somos las que estamos yendo y viniendo, poniendo el cuerpo, y de repente ahora tenemos que estar detenidas para poder explicarle a los padres […]. Es un poco raro, es desafiante […] Estamos en un período inicial [del año escolar], nos estamos conociendo con los alumnos y las familias desde la virtualidad”.

Norberto Almara, desde Córdoba, Argentina, explicaba que tanto padres como docentes y estudiantes experimentan una sobrecarga de tareas que no pueden o no saben resolver; y que plantea el desafío de las diferencias de capital simbólico que tienen las familias […]. Agregó: “Desde las propuestas […] hay secuencias didácticas homogeneizadas y cuando perdemos la presencialidad de la relación se acentúan las desigualdades”.

El docente francés Francois Vallaeys, comentaba, “Vemos con claridad que se acabó la torre de marfil de la educación: siempre busca aislarse del mundo y el mundo se le vino encima porque irrumpe la desigualdad. Los alumnos que no tienen computadora, los alumnos que no tienen una casa decente para poder trabajar, aislarse, los alumnos que no tienen conectividad. Irrumpen las fallas de los profesores, el profesor por fin no sabe y lo tiene que decir. Irrumpe la casa, porque la escuela siempre está separada de la casa, acá vemos todos, la casa de todos».

Agregaba: “Irrumpe internet también, porque internet tiene más de 20 años, pero [no nos habíamos enterado] de que el mundo había cambiado y que todas las metodologías de enseñanza estaban absolutamente a disposición. Eso por un lado genera pánico, por otro lado, es genial porque podemos aprovechar para tumbar falsas paredes de la torre de marfil que no habíamos tumbado”.

Al final, José María del Corral, director mundial de Scholas, se dirigió a los docentes: “No es el virus el que rompió el sistema educativo, ya estaba roto y seguíamos entreteniéndonos. En el primer encuentro de Scholas en el 2013 con el Papa Francisco convocamos a los señores de Google, Microsoft, IBM, Facebook y Globant, y ellos no entendían por qué estaban sentados ahí. Antes hubiéramos llamado a arquitectos a pensar el aula, pero esta aula los necesitaba a ellos. Y se empezó a construir de a poquito Scholas Social. Un aula sin paredes, un aula sin pasaportes, un aula global”.

Por último, alentó a plantear espacios de encuentro: “Seamos educadores y no enseñantes. Tenemos un espacio único en la historia de la humanidad, somos médicos de las emociones, de la salud mental y espiritual. Creo que esto vino para quedarse. Nuestros alumnos nos están pidiendo a gritos otra cosa”.

Los encuentros de Scholas son una ventana abierta al fascinante mundo de la reflexión educativa. Compartir con profesores universitarios, investigadores y educadores de todo el mundo abre la mente y ayuda a “soñar juntos” un mundo mejor desde la educación. Es bueno que los escolapios participemos en foros como éste por lo que nos puede aportar y por la tradición pedagógica que nosotros también podemos compartir.

 

 

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