CALASANZ Y EL MÉTODO INTUITIVO

Estudios Calasancios. Veracruz 2011

Extracto del P. Francesc Cubells Sch.P

 “El fundamento de toda enseñanza está en presentar bien a nuestros sentidos los objetos sensibles, de manera que puedan ser comprendidos con facilidad”. Esta frase de Juan Amós Comenio figura en el prólogo de ”Orbis sensualium pictus” (1658). Unos años antes, en 1617, un zoólogo aragonés, Francisco Marcuello también había empleado el mismo procedimiento en su Historia Natural y moral de las aves.

El método intuitivo es muy antiguo en la Iglesia. Se ha usado en las representaciones teatrales, la pintura, la escultura y la arquitectura con la intención de transmitir una enseñanza vinculada a la transmisión de la fe.

José de Calasanz también usó el método intuitivo para los alumnos de las Escuelas Pías a pesar de la precariedad de medios didácticos que tenía. Principalmente lo usó en las clases inferiores, pues daba buenos resultados en los niños, especialmente en los poco dotados.

Usaba imágenes grabadas en papel y estampas de carácter religioso.  Las envía a distintos colegios para ser distribuidas como recompensa para sus alumnos. Tambien usa de medallas, imagencitas y agnus Dei de cera, carteles pintados para la celebración de las fiestas con el mandato de que adorne las escuelas y el oratorio. En las cartas, se mencionan “cuadros de la Sagrada Escritura” de tamaño grande.

Contrario a la práctica de los jesuitas, que se distinguieron por el uso educativo del teatro escolar, Calasanz no lo ve con buenos ojos porque dice que su montaje y ensayos consumen un tiempo que consideraba precioso para la rápida capacitación de los escolares pobres. Sin embargo, en alguna ocasión permite el teatro, pero sin escenografía. Sin embargo, en la biblioteca del colegio de San Pantaleo había obritas teatrales inspiradas en los cuentos de Perrault y los hermanos Grimm.

Calasanz prefería las representaciones alegóricas en las que aparecían personificadas las virtudes y las cualidades humanas. Así lo expresa en una carta: “Envíeme un libro que tiene ahí, titulado Iconología del cual tenemos necesidad para composiciones que se han de hacer para las fiestas de Justo y Pastor” (20-5-1628). Se trata del libro de Cesare Ripa que tuvo tanta fama que celebridades de las bellas artes la usaron como fuente de inspiración para sus obras.

La fama de Cesare Ripa podría haberle llegado a Calasanz por las 39 virtudes que se representó en Roma el 12 de marzo de 1622 con motivos de la canonización de Isidro Labrador, Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Teresa de Jesús y Felipe Neri, santos a los que tuvo gran devoción y cuya medalla regalaba a los bienhechores de las Escuelas Pías.

En estas representaciones alegóricas Calasanz unía la expresión corporal con la declamación oratoria y no dudaba de otorgar la palabra a los niños dentro de la misa.

También fue grande la afición de Calasanz por los pesebres o nacimientos cuyo origen se atribuye a San Francisco de Asís, cuya espiritualidad conoció de cerca con los frailes del convento de los Doce Apóstoles de Roma. Fueron muy famosos los pesebres que elaboraba el Gaspar Dragonetti, un colaborador del santo en los inicios de las Escuelas Pías

La práctica pedagógica de Calasanz le llevó a emplear una instrucción intuitiva en la que lo icónico y lo simbólico contribuyeron a una enseñanza auténticamente audiovisual con gran eficacia para el aprendizaje de los alumnos.