Hace más de treinta años, uno de los religiosos escolapios de la comunidad de Camp de l’Arpa dirigía una casa de acogida para menores. Ya entonces, se encontró con la realidad que muchos de ellos no podían volver con su familia al cumplir la mayoría de edad y, a la vez, tampoco tenían los medios suficientes para vivir autónomamente. Fue esta realidad la que impulso a la comunidad a convertirse en espacio de acogida de jóvenes sin referentes familiares. Desde entonces ha llovido mucho, pero esta casa se convirtió y, sigue siendo aún, el hogar de muchos jóvenes a quien la vida no les ha sonreído tanto como a otros.

Fruto de esta experiencia, la provincia compró un par de viviendas que destinamos a acoger jóvenes en procesos de emancipación. Desde el principio lo hicimos con el apoyo económico y técnico de la administración. El proyecto fue creciendo y actualmente contamos con trece viviendas y una residencia, muchas de ellas alquiladas.

Cada vivienda tiene asignado un referente educativo que hace la intervención profesional. Los jóvenes viven solos y cuentan con el acompañamiento del educador para elaborar su plan de trabajo personal en el que fijan objetivos relacionados con la formación, inserción laboral, gestión económica, convivencia y vida cotidiana, salud, socialización, etc. Aseguramos presencia educativa cada día del año con la rotación de los miembros del equipo educativo. Los jóvenes asumen las tareas propias de la vida cotidiana tanto en casa como en la sociedad.

El soporte y acompañamiento permiten que los jóvenes tengan un espacio sereno y cercano que les permita crecer como personas, redirigir trayectorias que no siempre han sido fáciles y que dejan mella en la biografía de cada uno.

La administración, a través de los programes de protección, propone los jóvenes para incorporarse en una vivienda de autonomía. Realizamos siempre una primera entrevista con el joven o la joven en las dependencias de la administración y posteriormente visitan la vivienda. El compromiso siempre es voluntario, pues son mayores de edad.

El servicio se dirige tanto a jóvenes nacionales que no pueden vivir con su familia ya que esta no puede desarrollar correctamente sus funciones parentales, como a jóvenes inmigrantes que han llegado siendo menores de edad sin referentes adultos y han entrado en el sistema de protección.

Nuestra intervención educativa está orientada a promover la autonomía de estos jóvenes, pues en un plazo de unos tres años tendrán que vivir por su cuenta con sus propios recursos. La formación es muy importante y trabajamos para que reviertan procesos académicos muy débiles y puedan adquirir sobretodo formaciones técnicas que les permitan encontrar un trabajo. Algunos jóvenes se gradúan en secundaria si bien también tenemos algunos en formaciones profesionales superiores y universidad.

El siguiente video muestra algunos de los proyectos que hemos comentado:

 

 

 

 

Joan Prat

joan.prat@escolapia.cat

Coordinador proyecto Pont Jove

Fundació Servei Solidari

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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