Una mirada desde Zaragoza

José Garín. Director Titular Bachillerato Escuelas Pías. Zaragoza

 

¿Cómo entiendes una escuela integral a pleno tiempo?

Escuela integral y a pleno tiempo son dos conceptos que deben ser matizados desde nuestra misión y visión, ya que de lo contrario podemos no encontrarnos por perseguir objetivos diferentes según las matizaciones.

Aparcaré el concepto de escuela integral ya que, desde mi consideración, es un concepto que presenta menos divergencia o por lo menos, creo que existen definiciones más homogéneas desde los planteamientos de escuelas cristianas; por ello, me voy a centrar en el concepto colegios a pleno tiempo como elemento diferenciador y de valor añadido.

Entiendo una escuela a pleno tiempo como aquella que además de gestionar sus espacios, tiempos no se limita a cumplir únicamente con la normativa establecida; es una escuela que sabe gestionar sus recursos materiales y humano para ofrecer una propuesta educativa que trasciende lugares, personas y por supuesto horarios.

Para explicarlo mejor, me serviré de una metáfora. Para que un organismo absorba los medicamentos de modo lento y duradero, hay que tener en cuenta sus propiedades fisicoquímicas, su formulación y su vía de administración. Dichos fármacos tienen diferentes formas de presentación (comprimidos, cápsulas, soluciones) y puedan ser administradas por diversas vías (oral, bucal, sublingual, rectal, parenteral, tópica, inhalatoria). Cualquiera que sea la vía de administración deben disolverse para ser absorbidos y de esa manera llegar en cada caso al organismo adecuado para que produzca el beneficio integral y duradero de nuestro cuerpo.

Así sería la educación integral a tiempo completo. Sería una educación que puede tener diferentes formulaciones, que puede ser administrada de formas diferentes, pero en todos los casos debería disolverse y extenderse en la escuela, en la familia, en la sociedad, en los diferentes organismos gubernamentales y no gubernamentales, y en cada caso, con su  incidencia adecuada, en beneficio del individuo y de la sociedad.

 

¿Cómo coordinar en la escuela la educación formal con los programas no formales?

La verdadera revolución escolar está en conseguir una adecuada coordinación entre las personas y equipos que intervienen en el proceso educativo, en usar correctamente los medios técnicos y aplicar una gestión que mira a la Misión para alcanzar la Visión soñada.

Y para ello, se me ocurre ejecutar todo esto con acciones: pensar de manera divergente, trabajar de manera colaborativo, ser creativos, trasgredir lo pre-establecido y sobre todo trascender lo formal de lo no-formal.

 

¿Cómo construir comunidad cristiana desde la Escuela?

En primer lugar, deberíamos tener claro qué es una comunidad cristiana escolapia en el marco de una escuela.

Claramente habrá personas que realicen una explicación precisa de lo que es una comunidad cristina y cómo se debe construir desde la Escuela, pero según mi opinión y teniendo en cuenta que uno de los objetivos principales es evangelizar, hacerlo desde la escuela escolapia es hacerlo poniendo en el centro al joven y a toda la comunidad que lo acompaña y crece junto a él/ella.

En la comunidad cristiana escolapia zaragozana que yo vivo es una construcción sencilla: se hace una invitación, abierta y sentida. Se invita a formar parte de una fiesta, se invita a la persona, también a la familia, a la comunidad, a los grupos.

Dicha invitación se materializa en un momento concreto de encuentro, en la que los escolapios religiosos, los miembros de las fraternidades, los miembros de misión compartida y todos los que formamos parte del conjunto de la presencia escolapia, nos encontrarse en torno a la eucaristía semanal de los sábados por la tarde.

 

 

¿Qué pasos se están dando en tu escuela dar para llegar a este modelo integral?

Antes de indicar pasos dados, me gustaría destacar la corresponsabilidad del profesorado y del resto del personal del colegio; del constante trabajo de reflexión de los diferentes equipos, de las muchas horas de reflexión para poner en común el colegio integral que soñamos.

Podríamos nombrar los pasos colaborativos dados con la asociación de madres y padres, con la administración educativa, con las asociaciones del barrio, de las alianzas con Itaka-Escolapios, con Escuelas Católicas de Aragón, de las sinergias que se dan del trabajo en red de nuestra provincia escolapia.

Pero destacaría un hito importante: la formulación del Perfil del Alumno. Muchos son los documentos que guían los pasos: nuestra Misión, nuestra Visión, los diferentes planes estratégicos; pero desde mi entender, el Perfil del Alumno, aunque no ha sido el primer paso, ni afortunadamente será último paso, ha sido un paso crucial para la consecución de este modelo integral. Véase el documento y espero se entienda esta afirmación mía.

 

¿Qué vínculos tiene el proyecto educativo con el entorno social de la escuela y con las familias?

Según la segunda ley de la termodinámica, los sistemas, cuando se aíslan de su entorno, se desestructuran y la tendencia natural es que su grado de desorden aumente de forma progresiva. Por ello, inevitablemente el proyecto educativo debe estar creado teniendo en cuenta a la familia y al entorno escolar.

Respecto al entorno mi colegio:

  • Apuesta por una conexión con las redes comunitarias, principalmente con aquellas que apoyan a los más desfavorecidos.
  • Se opta por la promoción de las relaciones comunitarias y la positividad de las diversidades existentes en el centro y fuera de este.
  • Un currículum flexible que se adapta a las necesidades cambiantes e incluso imprevistas (véase la adaptación a la pandemia Covid 19)

Respecto a las familias el colegio persigue y trabaja para:

  • Conseguir unas familias que confían colaboran y participan en el colegio y se establecen vínculos de corresponsabilidad para desarrollar conjuntamente el proyecto educativo de sus hijas e hijos.
  • Desplegar un mensaje claro y transparente