UNA MIRADA DESDE LA MANCHA. UNA ESCUELA A PLENO TIEMPO

Francisco José García Gil. Escuelas Pías de Albacete

 

¿Cómo entiendes una escuela integral a pleno tiempo?

Entiendo que la escuela es un espacio clave para el barrio donde se encuentra, pues además de trabajar en la educación de los niños y jóvenes del barrio, es un espacio que se ha de aprovechar para cuantas actividades, programas y encuentros se programen en beneficio de la comunidad y del resto de la ciudad. Los vecinos han de palpar que el colegio está abierto fuera del horario escolar, y que sus instalaciones están al servicio de la comunidad.

Ciertamente las Escuelas Pías se centran en la educación y en las tareas relacionadas con ésta, pero no pueden vivir de espaldas a otras necesidades que existen en su entorno, y la comunidad educativa y los órganos de gobierno de la escuela no pueden realizar plenamente su labor educativa si viven al margen de la realidad de sus alumnos y de sus familias.

El colegio también debe ser lugar de encuentro, de hacer deporte, teatro, de buscar y encontrar libros que sean del interés de quienes los buscan, de estudio compartido y de hacer trabajos en grupos,…

 

¿Cómo coordinar en la escuela la educación formal con los programas no formales?

Creo que aquí es clave el concepto de presencia escolapia, pues permite que todas las acciones que se llevan en un lugar determinado donde están los escolapios sean coordinadas y pensadas como respuesta a las necesidades que se detectan en ese lugar., siempre en coordinación con otros agentes que actúan es el terreno.

El Equipo de Presencia debe integrar a todas las realidades de la Presencia escolapia, y su labor fundamental es reflexionar y evaluar la respuesta que se da desde la Presencia a las necesidades que se detectan, intentando dar respuesta en sintonía con la propuesta del Papa Francisco: “…Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20).

Ante la propuesta de Iglesia en salida las Escuelas Pías, como parte integrante de la Iglesia, no pueden quedar al margen y han de trabajar en cada Presencia para ver la forma de llegar a las periferias y reflejar la Luz del Evangelio. Y lo han de hacer desde el servicio que siempre ha caracterizado a la Orden, poniendo sus bienes al servicio de la Comunidad siguiendo el ejemplo de San José de Calasanz

 

¿Cómo construir comunidad cristiana desde la Escuela?

Se ha de comprobar si el ambiente de la comunidad educativa es receptivo a dar el paso y ser parte de la comunidad cristiana escolapia. Sólo si hay un ambiente de trabajo acogedor se puede comenzar a construir.

La construcción de la comunidad se debe producir, siempre que así sea posible, alrededor de la celebración de la Eucaristía, a la que se tienen que sentir invitados tanto los profesores, como los alumnos, especialmente los que participan de las propuestas del Movimiento Calasanz, los voluntarios de los programas implantados desde Itaka-escolapios, familias de alumnos y todo el vecindario en general.

Desde la vivencia eucarística todos hemos de sentirnos, al mismo tiempo, objetivo de evangelización y agentes de evangelización. Es esta dinámica de ser objeto y agente la clave en la construcción de una comunidad cristiana que dé vida al colegio, a la presencia entera y refleje la luz del Evangelio fuera de los muros del colegio.

En el proceso de construcción de la comunidad, que nunca se debería dar por acabado y definitivo, veo importante la actitud de acogida de los demás y sus circunstancias, como diría Ortega y Gasset, respetar los ritmos de cada una de las personas, que todas ellas se sientan acompañadas y protagonistas tanto como objeto de la evangelización como como sujetos.

La comunidad debe dar respuesta a los anhelos y necesidades de todos sus miembros, creando diferentes itinerarios y propuestas que ayuden a ir creciendo en sentido comunitario y en misión evangélica y escolapia.

 

¿Qué pasos se están dando en tu escuela dar para llegar a este modelo integral?

En España llevamos varios años con cierta incertidumbre por los cambios políticos y cómo afecta a la vida de las escuelas y de la comunidad en general. Y estas incertidumbres se han acrecentado con la pandemia del covid-19. Pero a pesar de estas circunstancias, cada presencia escolapia, en España como en el resto del mundo, ha de intentar en todo momento ser fiel al Evangelio y al carisma que nos distingue dentro de la Iglesia, para seguir prestando servicio a la Iglesia y a la sociedad en general.

La presencia escolapia no puede vivir al margen del entorno en que fue creada. Se ha de dar a conocer y participar en todos los ámbitos, tanto eclesiales como de la sociedad civil: parroquia, asociación de vecinos, Ayuntamiento, … siempre desde la actitud de servicio que nos ha caracterizado. También veo necesario el diálogo con todos los agentes que trabajan en el barrio donde se ubica el colegio o las obras de educación no formal que llevemos adelante. Debemos mostrarnos como parte de la solución de los problemas que presentan las personas que viven en el barrio, y así debemos presentarnos ante ellos.

Las actividades culturales y de educación informal y no formal que llevemos adelante han de ser ofrecidas a niños y jóvenes que no son de nuestros centros, y nuestras instalaciones han de estar disponibles para cualquier iniciativa que repercuta en el beneficio de la comunidad.

Ya se están dando pasos que yo veo que son muy importantes, y van en  la línea a seguir, pues son respuestas a las necesidades que se perciben desde la Presencia: programas de educación no formal, programas de Formación Profesional Básica, pisos tutelados, pisos de emancipación, centros socioculturales, que deben ser el orgullo de la Presencia y al mismo tiempo el ejemplo para otras, pues en todos los casos que conozco ayudan a que la comunidad cristiana de la presencia sea más madura y tenga más presente las necesidades que existen fuera de la escuela.

 

¿Qué vínculos tiene el proyecto educativo con el entorno social de la escuela y con las familias?

La escuela no puede vivir al margen de la sociedad, y en el proceso educativo se necesita la ayuda de las familias y del barrio. Al tratar con las familias, y con cualquier otro agente, los educadores escolapios también damos testimonio de nuestra forma de vivir y del modelo de persona por el que trabajamos en la educación de los niños y jóvenes, que no es otro que Jesús de Nazaret. La luz de Cristo no sólo es para los niños y jóvenes de nuestras escuelas, sino para todos aquellos con los que compartimos camino.

Aquí está la clave para ir generando vínculos entre la escuela y su entorno, que luego podrán ir plasmándose en colaboraciones y en momentos compartidos que sin lugar a dudas generan comunidad. Algunos ejemplos los tenemos en la participación de las familias y de antiguos alumnos en Equipos de Presencia, en Equipos de Misión Compartida, así como en las sinergias que pueden producirse cuando colaboramos como escolapios en acciones y programas promovidos por otros organismos e instituciones que trabajan en favor del progreso de las personas que viven en nuestros barrios.