El otoño de este año, el personal de la Provincia Húngara ha realizado dos viajes de estudio al extranjero en el marco de los concursos ganadores de Erasmus+ del colegio escolapio de Kecskemét para intercambiar experiencias profesionales.

En la Provincia de Emaús de España los doce participantes, pertenecientes a diferentes obras de la Provincia de Hungría, han podido conocer el Proyecto de Innovación Pedagógica Suma y sigue. El otro programa extranjero se ha realizado en el marco del proyecto de cooperación estratégica Transformation through science – transformación a través de la ciencia. El equipo húngaro ha recibido formación junto con el colegio escolapio de Elblag (Polonia) y Olot (Cataluña – la anfitrión) uniéndose al proyecto SUMMEM de las escuelas catalanas.

Suma y sigue

El proyecto de desarrollo de la Provincia de Emaús es muy diferente al de Cataluña. Si bien este último es un sistema desarrollado y aceptado conjuntamente y unificado salvo a la forma local de implementación (en resumen: en el 25% de las clases escolares – en 50% de las actividades de la escuela infantil – los estudiantes asumen proyectos interdisciplinarios y trabajan en un marco cooperativo), el proyecto “Suma y sigue” de la Provincia de Emaús es un cierto marco de innovación en que toda escuela puede decidir qué tipo de innovación desea realizar.  Esto se debe en parte al hecho de que esta provincia abarca escuelas de varias divisiones administrativas, por lo que las condiciones legislativas no son tampoco las mismas.

Con la palabra Suma se refiere a que se construye sobre el conjunto de la pedagogía escolapia, es decir sobre las tradiciones y resultados. Con “sigue” se refiere al desarrollo e innovación.

Hemos podido ver que los desafíos de la educación en España son muy parecidos a los de Hungría: un mundo que cambia rápidamente, el entorno y vida transformados de los niños, fuertes presiones de parte del mercado laboral, falta de preparación en las escuelas a las competencias del siglo XXI, etc. La Provincia de Emaús respondió a todo esto con un marco común de innovación.

Se promovía una transformación en cuatro dimensiones: el replanteamiento del curriculum, la transformación del rol del educador y alumno, el cambio del marco de organización escolar, el desarrollo del ambiente de aprendizaje. “¡Una vida mejor para todos!– se percibía en todos sus actos.

La pregunta básica fue: ¿cómo debe ser el alumno al salir de las puertas de una escuela pía? La respuesta se dio través del perfil de competencia de los alumnos. El perfil se elaboró primero en nivel provincial, y luego a base de este perfil común las juntas educativas de todas las escuelas crearon su propia versión. Posteriormente, las obras elaboraron un análisis de la situación en asociación con investigadores universitarios; examinaron sus puntos fuertes y sus áreas para mejorar. Esta investigación, desde entonces, se lleva a cabo todos los años. Para las áreas de mejora se elaboran innovaciones que luego son aprobados por toda la junta educativa.

A toda innovación se aplican los siguientes puntos:

  • se centra en los niños y jóvenes;
  • se basa en el mapa de competencias;
  • busca integrar la espiritualidad y la cultura;
  • educa para la transformación de la sociedad;
  • accesible para todos, inclusivo;
  • sostenible;
  • se aplica a todo el sistema;
  • institucional;
  • comunitario, en equipo, no individual.

En este contexto, no se considera una innovación lo que un educador realiza por sí solo o lo que es exclusivo para una sola clase. Las iniciativas deben afectar a toda la obra y a todos los jóvenes para ser válidas. En su elaboración se necesita construir sobre el análisis de la situación. Los objetivos y los medios deben ser justificados pedagógicamente, los resultados deben ser medidos.

Hemos visto en varias escuelas el esfuerzo para renovarse que afectó y transformó la vida de los niños, desde los pequeños hasta los grandes.

  • En una de las escuelas, por ejemplo, decidieron desarrollas las competencias sociales a través de una metodología cooperativa todas las semanas en media hora. A primera vista no parece ser una gran cosa, pero si consideramos que se hace de manera uniforme e sistemática en toda la obra, la imagen en su conjunto se ve diferente.
  • En otros lugares se aplica el método de proyecto de manera que en la mayoría de las clases los estudiantes realizan proyectos a nivel de grado en un espacio común. Esto ya en sí mismo transforma significativamente el proceso de aprendizaje y el desarrollo de las habilidades y talentos.
  • Quizás la innovación más profesional la hemos conocido en una escuela de Vitoria donde los estudiantes (con la metodología traída de la escuela infantil) trabajan y estudian de manera autónoma motivando a sí mismos. Reciben las tareas semanales al inicio de la semana y tienen que tenerlas hechas antes del fin de semana. El educador está presente durante todo el proceso: los acompaña y ayuda cuando lo necesiten, pero en principio son ellos los que dividen su tiempo. Cuando terminan una tarea, se anotan a la lista correspondiente. Este tipo de aprendizaje se puede ver en las escuelas privadas de Hungría también, pero en Hungría se organiza con un solo educador, dentro del marco de la educación pública «ordinaria» y los estudiantes trabajan sobre todo en pequeños grupos de manera responsable, centrados en las tareas.
  • En una escuela de Pamplona se desarrolló una innovación para evaluar exhaustivamente las competencias de los estudiantes. Estos valores cualitativos se incluyen en alguna medida en las evaluaciones de clase. Es interesante ver los efectos del nuevo sistema: si evaluamos por ejemplo la creatividad de los estudiantes, la pregunta es si la estamos desarrollando también, o no. ¿Les damos tareas que requieren creatividad? Es decir la evaluación cuantitativa necesariamente tiene un efecto en la actividad pedagógica también, y la transforma.
  • Los cambios en los espacios educativos eran similares a los de Cataluña: eran abiertos y conectables.

Las innovaciones se introducen siempre gradualmente: primero en pequeño, requiriendo dar pasos cercanos a la zona de confort, y después vienen los cambios importantes en varios pasos.

Pensar y actuar en nivel de presencia ha sido también una experiencia importante para nosotros. Con el término «escolapios» se refiere a comunidades interrelacionadas y colaboradoras, portadoras del carisma escolapio. Los religiosos, la Fraternidad Escolapia, el personal de las obras, los grupos de la “misión compartida”, los grupos de padres de familia, los proyectos sociales, el Movimiento Calasanz, el gran número de voluntarios, la comunión del alumnado; están todos unidos en el proyecto escolapio. Durante nuestra estancia en el extranjero nos hemos reunido con la Fraternidad de Vitoria, y dos de nosotros nos hemos quedado en Pamplona en el encuentro de las fraternidades de la provincia  donde se han reunido para festejar más de doscientos miembros de fraternidad.

DOMONKOS MIKULÁS, DIRECTOR (KECSKEMÉT)                LÁSZLÓ LÁZÁR, DELEGADO RESPONSABLE DEL SERVICIO PEDAGÓGICO

 

SUMMEM

El programa SUMMEM lo llevamos descubriendo juntos desde el año pasado cuando contactamos también la escuela de Olot; el viaje actual es resultado de aquella visita. La capacitación de este año ha sido diferente en muchos aspectos: el año pasado el SUMMEM se nos presentó de manera más amplia y general – visitamos varias escuelas, asistimos a clases, nos maravillamos ante las diferencias. Esta vez hemos estudiado solo el caso de la escuela de Olot y  con mucha más profundidad que antes.

El taller del último día se ha introducido con cuatro bloques de ponencia y diálogo en paralelo. Primero hemos recibido información general sobre el proyecto y luego el marco cooperativo ha sido presentado por un profesor de la Universidad de Vic. Por tercero, se ha hablado de los pasos de la planificación del proyecto, y por último, del marco institucional y liderazgo necesarios para la realización del proyecto.

La mayor parte del personal docente de la Escuela Pía de Kecskemét ya había participado en la capacitación de educadores de treinta o sesenta horas que se centra en el tema de técnicas cooperativas de organización de aprendizaje. En esas capacitaciones aprendimos sobre todo metodología: tecnología, instrumentos y técnicas aplicables en clase. En la capacitación actual se ha hablado detalladamente del por qué y del cómo también. En las capacitaciones de Hungría aprendimos muchas técnicas cooperativas, mientras en Cataluña hemos hablado sobre cuál, cuándo y sobre todo con qué propósito usar: cómo dividir los grupos, cuán importante es organizar un “proyecto cohesivo” al inicio de cada año donde el único objetivo es cooperar, aprender a trabajar juntos y desarrollar las competencias sociales. Hemos podido ver todo esto en la práctica también. Los estudiantes este año también estaban muy abiertos a contarnos qué hacen y con qué propósito, qué les gusta más y qué menos, o cómo es la evaluación y los exámenes.

Hemos examinado en detalle cómo planifican los grupos de educadores los proyectos, cómo integran el plan de estudios en cada proyecto y cómo buscan las “buenas preguntas” para cada tema. Una pregunta se considera buena cuando no se puede responderla con un sí o no, y no tiene tampoco respuesta en Google. Hemos preguntado cómo ven su propio desarrollo dentro del marco de la escuela, y qué se tiene que mejorar. Han destacado dos aspectos: la autonomía de los alumnos, es decir, quieren tener una mayor autonomía en organizar su propio proceso de aprendizaje, quieren involucrarse más y tener más papel en la planificación de los proyectos. Además quieren que los objetivos de aprendizaje estén todavía más en el centro de los proyectos.

Por nuestra parte, era nuevo, pero no sin precedentes el hecho que al equipo de educadores de seis personas se juntaron un padre y un alumno también, como señal de que la renovación se realizará bien solo haciéndola juntos. Esta semana hemos tenido la oportunidad de encontrarnos también con los padres de Olot.

Durante el programa el culmen del trabajo conjunto ha sido que los representantes de los tres países han comenzado a elaborar un proyecto común en grupos mixtos.

DOMONKOS MIKULÁS, DIRECTOR (KECSKEMÉT)                           LÁSZLÓ LÁZÁR, DELEGADO RESPONSABLE DEL SERVICIO PEDAGÓGICO

 

 

 

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