Al cumplir sus 75 años, la CIEC (Confederación Internacional de Educación Católica), celebró recientemente ( 8 al 10 de enero) en la ciudad de Santiago de Chile, la 26 edición del Congreso Interamericano de Educación Católica con la participación de más de 1400 educadores de todo el continente.

Las ponencias, mesas redondas y talleres se centraron en temas grandes temas:  el liderazgo, la comunicación y el marketing en las Escuelas Católicas.

Se reflexionó sobre las acciones y múltiples desafíos que debe llevar a cabo el líder educativo para transformar la escuela católica del siglo XXI. Se constató la importancia de tener una cultura de comunicación efectiva para comunicar esperanza y confianza en un mundo complejo y en cambio. Asimismo, se vio la importancia de dar mayor visibilidad y presencia social de la Escuela Católica, a través de una propuesta de marketing educativo que permita promocionarse más y mejorar sus servicios.

El Congreso es una apuesta por “una iglesia en salida” al servicio del pueblo de Dios y de la sociedad en general.  En su discurso inaugural, Monseñor Santiago Silva subrayó cómo “educar es dialogar con la sociedad”. El prelado denunció que “as sociedades latinoamericanas piden a gritos cambios sustanciales”, haciendo referencia a las protestas que en estas semanas sacuden toda Latinoamérica, desde Chile a Bolivia, de Colombia a Venezuela: “Lo que ocurre en la sociedad es lo que ha ocurrido antes en los colegios. Tal vez no dimos lo que tuvimos que dar”, planteó Silva.

Por su parte, el nuncio Ortega mostró la “cercanía del Santo Padre por América Latina y por Chile”, y leyó el mensaje enviado por Francisco para este congreso, en el que Bergoglio anima a la escuela católica “en su reflexión sobre los desafíos que los responsables de la escuela católica deben afrontar para promover una auténtica cultura del encuentro, que sea una propuesta de esperanza para nuestro tiempo”.

De la familia calasancia asistió un buen grupo de laicos y religiosos que viven su misión en tierras americanas. Para Leonardo Henao, escolapio laico destinado en Santiago la idea central del Congreso ha sido “la centralidad de la innovación en el carisma de nuestra propuesta evangelizadora, donde los métodos en las técnicas novedosas son medios que ayudan a la promoción de la propuesta educativa y pastoral” Añade que “tenemos una gran noticia que es transmitir donde la novedad mayor sigue siendo e propio mensaje de Jesús”. Gladis Cuellar, de la provincia de Nazaret declara que el “principal desafío que plantea el Congreso es cómo evangelizar con la mirada puesta en la realidad social actual y reconociendo las diferencias y necesidades de nuestros pueblos de América”. Para José Garín, de las Escuelas Pías de Zaragoza, “el liderazgo educativo es uno de los factores clave para el desarrollo del derecho universal a una educación de calidad. En el ejercicio de este liderazgo carismático, nos jugamos el futuro de las escuelas católicas”.

Aunque somos una pequeña parte de la Escuela Católica, las Escuelas Pías pueden aportar una marcada identidad carismática que inició San José de Calasanz y se desarrolló en 400 años de tradición educativa. La participación en estos eventos internacionales permite abrir la mirada a otras realidades, tejer redes carismáticas y que otros nos conozcan.

Aunque tenemos tradiciones diferentes a otras tradiciones carismáticas, estamos juntos en la misma barca compartiendo la misma misión y visión: “un mismo espíritu, unos mismos sentimientos” (Flp 2,5), sin rivalidades n competencias.  La comunión nos hace más fuertes para afrontar con fuerza los grandes desafíos educativos del mundo de hoy.

Más información en: http://www.congresociec.com/

 

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