Orientación por la cual nuestras Obras sienten que forman parte de la Iglesia y fomentan comunidades cristianas escolapias. Participan de la misión evangelizadora y de promoción humana de la Iglesia local y universal según nuestro propio ministerio.

El amor a la Iglesia en Calasanz. 

Si un rasgo espiritual queda destacado en la biografía de Calasanz es su amor a la Iglesia. Ordenado sacerdote en el espíritu de Trento, comparte con la iglesia del siglo XVI algunas claves: el cuidado de la formación de los sacerdotes, el entusiasmo por la reforma de la sociedad desde el modelo de “societas perfecta” que la Iglesia propone al mundo, la obediencia institucional al papado y la enseñanza de la doctrina cristiana. 

La Iglesia postridentina está impregnada de una eclesiología que, superando el modelo medieval de la Iglesia como imperio, se centra en los aspectos institucionales, sociales, organizativos y jurídicos. En este modelo eclesial se consolidará una estructura jerárquica y una misión de la iglesia frente al mundo, al que hay que cristianizar. Faltará tiempo para que el Vaticano II asiente un nuevo modelo de eclesiología: “La Iglesia comunión”. Quizá seamos injustos al criticar desde estas nuevas claves a aquél modelo tridentino de Iglesia, y no sepamos ver los méritos de la experiencia eclesial de aquellos siglos. 

Las experiencias que vive del sacerdote joven que fue Calasanz en España nos hablan de su empeño por la reforma de la Iglesia. En Roma podría haberse dejado influir con facilidad por la tentación de una vida cómoda y brillante, que justificaba el ascenso en la jerarquía como un bien espiritual. Sin embargo, se alineó en aquella parte de la iglesia que se hace responsable ante las desgracias y miserias de la gente. Participando en la explosión caritativa de la Iglesia de Trento, se apunta a diversas Cofradías entre las que destaca la de la Doctrina Cristiana. 

En el llamado “quinquenio de la conversión2 (1592-1597) entabla relaciones con personas de profunda espiritualidad y de una gran preocupación por el apostolado y la caridad. Juan Leonardi de la Doctrina Cristiana, los carmelitas Domenico Ruzzola y Juan de Jesús y María le ponen en contacto con la espiritualidad carmelitana y los aires reformistas de Santa Teresa de Jesús; los franciscanos, vecinos a su primera residencia en Roma, le inspiran el amor por la dama pobreza del Poverello; la obra de Felipe Neri y su espiritualidad le atraen, colabora con Camilo de Lelis y su apostolado de la salud y entabla amistad con Juan Leonardio, gran impulsor de la obra misionera de la Iglesia. 

La pobreza, que en un primer momento es para Calasanz la lacra a combatir, se va convirtiendo en él en una opción de vida y espiritualidad, hasta considerarla irrenunciable para el apostolado y el modelo de vida religiosa que quiere desarrollar. Buena parte de la iconografía calasancia presenta a Calasanz abrazando a los niños y a María y dejando en el suelo el báculo y la mitra de obispo. 

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